jueves, 28 de julio de 2011

Se conoce como "ironclad" a los barcos de guerra acorazados creados a mediados del siglo XIX, extraños híbridos que incorporaban en su diseño una mezcla de tecnologías antiguas y modernas: cascos de madera cubiertos con planchas de acero, motores a vapor en vez de mástiles (o en combinación con ellos) y cañones de gran calibre. Aunque no tardaron en ser superados por diseños completamente en metal hasta llegar a los buques que conocemos hoy en día, los ironclad han dejado para la historia sus extraños perfiles, que parecen surgidos de la mente de un científico loco. Al igual que los zepelines, el batiscafo de Monturiol o el autogiro, entran dentro de esa galería de inventos visionarios, románticos y a la vez un tanto bizarros.

Como curiosidad, H.G. Wells escribió en 1903 el relato "The Land Ironclads", en el que describe vehículos terrestres blindados inspirados en estos navíos, anticipándose en diez años a los tanques de la I Guerra Mundial.





5 comentarios:

  1. Joe, no tenía conocimiento de esto. La realidad a veces supera con creces la ficción :D

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  2. Bueno recordemos al gen Leonardo Davinchi y su tanque impulsado a pedales. La verdad es que como idea para una aventura de steampunk viene de perlas. También es cierto que era el género de aventuras (o ciencia ficción en esos años) de la época.

    Saludos.

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  3. Un genial elemento gnómico... o steampunk... o gnómico-steampunk! :P

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  4. Me ha encantado tu artículo. En su día había leido sobre estas bestias mecánicas, pero había olvidado por completo su existencia y su nombre.

    Otro ejemplo de ideas que hoy parecen extravagantes pero que en su día se pusieron en práctica.

    ¡Gran artículo!

    Salud.

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