martes, 28 de diciembre de 2010


La película TRON de 1982 es una de mis favoritas de la historia del cine. Todavía recuerdo el día que la vi en televisión, siendo niño. Era totalmente diferente a cualquier otra, original, innovadora y emocionante desde el primer minuto. La carrera de motos de luz es y será siempre un icono de la ciencia ficción. Me quedé tan sorprendido que reconstruí muchas de las escenas y las máquinas que aparecían en ellas con bloques de TENTE, en especial aquellas naves voladoras de dos patas que se juntaban para aplastar a los programas rebeldes.

Han pasado casi 30 años y era inevitable que alguien rescatase las andanzas de Kevin Flynn del baúl de los recuerdos y se plantease hacer un remake, o como en este caso, para nuestro alivio, una continuación.

Sam Flynn tiene 27 años y ha crecido como un huérfano después de la muerte de su madre y la desaparición de su padre, el legendario programador Kevin Flynn. Nunca ha dejado de preguntarse por qué le abandonó y ahora un mensaje al busca de su mejor amigo, Alan Bradley, volverá a despertar esos interrogantes. Su búsqueda le llevará a un mundo totalmente nuevo, una dimensión digital que esconde muchos secretos y en la que deberá luchar si quiere sobrevivir.

La trama de TRON Legacy es muy similar a la de la primera entrega, aunque en esta ocasión no se trate de la búsqueda de pruebas de un robo sino la de su propio padre lo que llevará al protagonista al mundo digital. Como todos esperábamos habrá otro combate de discos, una nueva carrera de motos de luz y otra huida de los “reconocedores” bípedos, eso sí, con una estética más acorde a nuestra época. Los paralelismos no quedarán ahí, el viaje en velero de luz y la lucha por enviar el disco a través del “portal” en forma de columna de luz también se repetirán. Como elementos originales cabe destacar a CLU como villano megalómano clónico de Kevin Flynn; la visita a la periferia de la red, esas evocadoras tierras baldías; el vistazo a la vida de los programas que nos permite el director, más extenso que en la primera entrega (aunque tampoco mucho) y la frenética persecución entre naves voladoras.


Mencionábamos la evolución en la estética y es algo que los fans notarán al primer vistazo. El mundo digital ha pasado del colorista rojo y azul de la primera TRON al blanco, azul y naranja de esta entrega. Los emblemáticos cascos y trajes fluorescentes han dado paso a monos negros surcados de estilizada circuitería luminosa y visores transparentes. La red es un lugar oscuro a lo Blade Runner, muy cyberpunk. Quizá la intención sea darle al conjunto un tono más adulto, algo que se pueda tomar más en serio que la fantasía sobre la informática que firmó Disney en los 80. Cuando en los primeros segundos de la proyección el logo de la compañía aparece en pantalla “transformado” en una fortaleza de la red ya tenemos la primera pista.

Volviendo a la historia en sí, no se puede decir que sea excesivamente compleja, aunque tiene sus puntos oscuros. Que el padre del protagonista se quedó atrapado en el interior del ordenador es evidente y uno se pregunta por qué ha tardado tanto Sam en atar cabos, si conocía de primera mano el relato de su viaje al mundo digital. Un mundo que hay que entender como una especie de dimensión paralela, más que como una simulación, porque si no no habría manera de explicar por qué Flynn envejece allí. Dejando eso de lado, el “doble maligno” CLU es un buen antagonista que incluso cuenta con un “caballero negro” como mano derecha, Rinzler. Es una lástima que no le dé tiempo a hacerse más carismático y gaste energías en un plan tan extraño como... ¿conquistar la realidad con un ejército de programas? Todavía no me ha quedado claro cómo podría lograr materializarlos al otro lado, aunque es algo que entra dentro de lo posible con esa tecnología, recordemos que el haz láser no sólo es capaz de descomponer la materia y digitalizarla, sino también la devuelve a su estado original. Detalles, siempre detalles.

Ya que estamos diré que toda la subtrama sobre los “isos” está poco hilada y se podría pasar por alto con facilidad... y eso que supuestamente es un punto clave. Imagino que será algo sobre lo que se extenderán más en otras entregas, con suerte, pero esperaba como mínimo alguna escena en la que se viese al fin lo que son capaces de hacer. Un momento épico como aquel en el que Kevin Flynn, haciendo uso de sus poderes como programador, redirige con sus manos la línea sobre la que cabalga en velero de datos, en la película de 1982.

La mejor escena de TRON Legacy, para mi gusto, es la del club nocturno, que sí que tiene todo lo que hace falta: buenos personajes, empezando por el genial Castor, un desarrollo ágil, acción y buena música. Daft Punk hacen un gran trabajo ambientando la red, con una banda sonora que parece que nacieron para componer.

Los actores están correctos en sus papeles, aunque se echa de menos algo más de desarrollo, sobre todo en el caso de Quorra, interpretada por Olivia Wilde. Sam Flynn es un buen protagonista hasta que aparece en escena su padre, quitándole relevancia y desbancándole como centro de atención. Supongo que la intención era darle el peso a la relación familiar y hacerla el motor del último acto, pero lo cierto es que hay poca química entre los personajes y queda algo fría. Será porque a Sam también le descoloca la evolución de su progenitor desde su alocada personalidad hasta monje místico zen.

Por cierto, la breve aparición o cameo de Cyllian Murphy (no sale en los créditos) en un papel de un par de minutos como hijo de Dillinger, el implacable Sark de la original, parece indicar que desde un principio tenían en mente rodar una tercera parte de la saga. Quizá una venganza del Control Central de Programas. O eso, o les sobraba el presupuesto para contratar actores de renombre.

Otro detalle que merece la pena comentar es que el Jeff Bridges generado por ordenador resulta adecuado como CLU (donde tiene sentido su aspecto sintético) pero su aparición en el prólogo no acaba de encajar, en mi opinión. El juego de planos desde atrás, luces y sombras funciona de maravilla hasta que el director decide mostrarlo directamente y forzar la magia, rompiéndola. A día de hoy se puede simular a un ser humano casi a la perfección... pero la clave está en ese “casi”: el espectador no está viendo a un Jeff Bridges joven y lo sabe.


Los efectos 3D, para los que vayan a verla en esa versión, son menos impresionantes de lo que cabría esperar. TRON Legacy es la segunda película que veo en ese formato después de Avatar y personalmente estaba convencido de que ésta era la historia era perfecta para un despliegue pirotécnico de primera línea. Si no aprovechaban las nuevas tecnologías con un clásico del género que lo pedía a gritos ¿con cuál lo iban a hacer? Nada más lejos de la realidad: salvo algunos momentos concretos el 3D pasó bastante desapercibido. Incluso diría que algunos de los trailers que pasaron antes estaban mejor resueltos a ese nivel.

Para terminar, una buena película, como para darle un notable, que podría haber sido bastante mejor. Tiene sus pequeños detalles y puntos dudosos en el guión, a veces muy dudosos, pero tomada en conjunto es una evolución digna de un clásico que esperemos que en unos años vaya a más.

3 comentarios:

  1. Extenso y detallado comentario de la película; me gustó tanto que ya esperaba que alguien decidiera hacer una crítica sobre la peli para comparar opiniones. También creo que podían haberse extendido en el 3D, y que hay poco dicho sobre los isos y la invasión de CLU.

    Por cierto, me extrañó que nadie comentó nada sobre el mensaje que le envían al hijo de Flynn desde el mundo virtual... Ni CLU (que al principio parece sorprendido cuando le informa Sam que vino por "su" mensaje) ni Kevin Flynn (que niega haberlo enviado y acusa a CLU de hacerlo) parece que tuvieran nada que ver. Por cómo mira Quorra a los dos Flynn cuando hablan del mensaje... ¿puede ser que fuera ella quien lo enviase?

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  2. Los gráficos tipo autocad de la primera película me daban más la sensación de estar dentro de un fantasía digital.

    En cambio, los gráficos de la nueva película son tan realistas que podrían estar dentro de cualquier otra película de ciencia ficción.

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  3. En mi opinión esta película está justamente a la altura de la predecesora, lo que viene a significar que es un despropósito tremendo. Creo que hay grandes ideas en la saga, pero que están fatalmente aprovechadas y salpicadas de cosas sin sentido o mal trabajadas.

    El argumento de Legacy hace aguas por todas partes, y como bien apuntas a quello de los Isos que parece ser la piedra angular de aquello que Flynt considera un hallazgo, ni está definido ni entra en ninguna parte. Habría que hablar mucho para hacer un despiece de todas las inconsistencias de la película, pero en mi caso tenía muy claro qué es lo que iba a ver, y que quedó vaticinado por el visionado de la TRon original unos meses atrás, cosa que podría haber evitado para no estropear el también maravilloso recuerdo que tenía de aquella película. A partir de ahora me cortaré, y como dijo Fred en carretera perdida: "me gusta recordarlas a mi manera, no necesariamente como han sucedido en realidad".

    Otra mención y ya a modo de advertencia a colación del timo del 3d, es que aconsejo no ver esta película en versión 3d, pues para quien no lo sepa, se trata de este 3d de postrproducción que se han sacado de la manga y que no vale un duro, pues en esta película hay poquísimas escenas en 3d. Más caro y al menos en las gafas de kinépolis éstas oscurecen, cosa que no le viene nada bien a una película de por sí oscura.

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