martes, 25 de mayo de 2010


El tiempo pasa y la mística y el misterio se desvanecen. El siglo XXI parece poco propenso a los objetos mágicos, lo que puede poner en un aprieto a aquellos que quieran situar sus campañas en nuestra época. La edad moderna está plagada de superstición y rituales heredados de la antigüedad, pero a excepción de algunos modestos amuletos, pocos "artefactos de poder" sobreviven, y muchos menos son creados. Los más conocidos, como el Arca de la Alianza, tienen miles de años de antigüedad. Espadas y otras armas legendarias son más recientes, pero también nos separan cientos de años de su nacimiento.

A pesar del escepticismo de la era de la razón, si nuestra intención es emular a Constantine, Dresden o Hellboy, necesitaremos algunas referencias básicas sobre cómo y por qué se crean los objetos mágicos:

  • Objetos casuales o impregnados: No siempre es posible predecir cómo una herramienta corriente pasará a adquirir poderes sobrenaturales. Un suceso traumático o de gran trascendencia puede "fijar" parte de la energía psíquica/mística del momento, impregnando la materia y provocando en ella reacciones insospechadas. El revolver Nagant Estrella Roja del que hablamos hace tiempo sería un buen ejemplo de ello. Imaginemos también la carga que puede llevar en su interior el bisturí de Jack El Destripador, y lo siniestros que serán sus poderes, desde otorgar conocimientos de medicina al que lo empuñe hasta entumecer mortalmente a todo aquel que reciba un rasguño de su filo.

    La transformación de un objeto puede ser casual o necesitar de la presencia de un "canalizador", consciente o no, que sirva de puente. Para aquellos que conocen este secreto y no tienen escrúpulos la creación de objetos mágicos puede convertirse en un juego macabro. Quizá cometan atrocidades con un arma en concreto para hacerla más poderosa, o traten de secuestrar a aquellos que pueden servir de "canal". El éxito nunca está garantizado y la aleatoriedad del procedimiento puede provocar frustración y una oleada de violencia.

    Estos objetos serán los más fáciles de destruir y el alcance de su poder será muy variable, sin embargo, no requieren de ningún saber arcano, sólo el lugar y el momento adecuados.

  • Objetos rituales / objetos foco: Un objeto ritual adquiere su poder al convertirse en un punto de referencia para un grupo de "creyentes", no necesariamente religiosos. Un grupo de personas que piensen en él como algo fuera de lo común, legendario o mítico cumplirán la misma función. Este proceso puede realizarse de forma sistemática y consciente o por pura tradición. La Lanza de Longinos o el Santo Grial son más poderosos cuantos más fieles los adoren como reliquias, e incluso por su presencia en la cultura popular. No importa si son reales o no. Un Cadillac asesino, protagonista de una leyenda urbana, puede adquirir capacidades sobrenaturales de la misma manera. Como vemos no hay límites para lo que puede ser un "foco".

    Una ventaja de este tipo de "objetos foco" es que como en el caso de los anteriores tampoco requieren de una preparación especial ni tienen unos requisitos estrictos, más allá de la "fe" que depositen en ellos los que los conocen. Sin embargo éste es también su punto débil ya que el poder al igual que viene, se va. Su potencia puede variar dependiendo de la época o el lugar, hay objetos que funcionarán mejor en una zona determinada (e incluso sólo en esa), por ejemplo una cruz de plomo que proteja la iglesia en la que fue enclavada, o una copa que sólo sane si se usa en un manantial específico. El olvido será en este caso el mayor enemigo, cuando ya nadie hable del Cadillac que recorría la Ruta 66 atropellando autoestopistas, éste se convertirá en un simple coche viejo más, un montón de chatarra inerte camino del desguace.

  • Objetos creados: Éste es el tipo más tradicional de objeto mágico, aquel que un sabio, alquimista o hechicero prepara y construye desde la nada, "atrapando" en su interior el poder mágico suficiente como para que funcione para siempre sin necesidad de intervención exterior. Se trata de objetos más costosos, con muchos requisitos -fórmulas, componentes especiales, espíritus guía- y reservados a aquellos con conocimientos de alto nivel, pero también son los más poderosos y resistentes a los cambios.

    En nuestra época podemos encontrar versiones modernas de objetos clásicos, quizá ya no haya espadas que se iluminen en presencia del enemigo, pero pueden existir revólveres que hieran a los fantasmas, cuchillos capaces de trazar círculos de protección e incluso balas grabadas con salmos que realicen exorcismos "al instante". Cosas tan mundanas como un mechero Zippo o una máquina de escribir pueden tener usos insospechados, quizá hipnotizar a aquel que mire mientras la llama esté ardiendo, o teclear de forma automática los sueños de cualquiera que duerma en la habitación, respectivamente. Para facilitar las cosas, los objetos más pequeños, con efectos modestos o de un solo uso (las balas) pueden fabricarse de manera relativamente sencilla.

Las categorías no son cerradas ni estrictas, muchas veces los objetos se solaparán, comenzando su vida en una de ellas y pasando a otra. Por poner un ejemplo, la lava cristalizada de Pompeya puede resonar todavía con los ecos de la catástrofe y otorgar a su portador la capacidad de hablar con los muertos. Si los fragmentos pasan luego a formar parte de una máscara usada en ceremonias sectarias, ya no se trataría de magia casual sino ritual o enfocada, lo que amplificaría e incrementaría su poder.

A la inversa, el amuleto de un sacerdote vudú puede haber sido creado originalmente como protección contra determinados espíritus, pero generación tras generación de ser reverenciado por sus seguidores puede adquirir nuevas habilidades imprevistas, como crear un aura de paz y tranquilidad a su alrededor. El Cadillac asesino del que hablábamos antes puede tomar su poder de la gente que cree en él, pero a medida que su conductor lo use para matar, el trauma y la energía psíquica de sus víctimas lo llevarán aún más lejos, quizá hasta darle conciencia propia.

Como podemos ver, simplemente con rascar un poco en la superficie de la lógica sale a la luz todo lo que nuestro siglo puede dar de sí en cuanto a artefactos sobrenaturales.

5 comentarios:

  1. Interesantísimo.
    Algunas cosas me han recordado a los hermanos Winchester, ciertamente, pero lo de la máscara con lava del Vesubio me ha dado una idea para una buena partida.
    ¡Gran ayuda de juego!

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  2. Me recuerda al Urban Arcana del d20 Modern, del cual sólo pude echar un vistazo en inglés, pero recuerdo la "Cámara come-almas", al tomar una fotografía de alguna persona podría robar parte de la esencia espiritual, consumiendo constitución.

    Podemos sacar inspiración de todas esas leyendas urbanas o los cuentos de nuestras abuelitas (bueno, aquello que aún tengan).

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  3. Cómo mola. ¿Por qué nunca diriges cosas de estas? :P

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  4. Muy interesante, sin duda. Como fan de las ambientaciones cthulhuideas y terror en general, me parece de gran utilidad además de ser una magnífica fuente de inspiración.

    Un saludo!

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  5. Igual que a Narrador, me ha venido a la mente "el colt" de Sobrenatural, así como los objetos de "The lost room". Sin duda son cosas que pueden dar muuuucho jugo.

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