jueves, 8 de abril de 2010

El ritual se repite casi todos los días, el mismo lugar, la misma página en blanco. Los dedos tamborilean sobre el teclado, escriben unas frases, las borran, las vuelven a escribir con otra forma o con otro sentido. Tu cabeza puede bullir llena de ideas durante todo el día, pero nada garantiza que al llegar la noche y sentarte a escribir, seas capaz de plasmarlas en el papel. Es un extraño caso de bloqueo del escritor, en el que no falla la inspiración, pero sí el catalizador que permite que tome forma y se convierta en una historia, una aventura o un juego de rol.

En mi opinión el mayor obstáculo para un escritor es él mismo, o mejor dicho, todo el bagaje que arrastra: perfeccionismo, expectativas, prejuicios, exceso de autocrítica, la alargada sombra del público, real o no, cerniéndose sobre su hombro. No necesitamos un Moriarty, nuestro archienemigo se sienta con nosotros y nos mira permanentemente desde el otro lado del espejo, saboteando nuestras mejores intenciones.

Es muy fácil caer en la trampa y autojustificarse: "la escritura es un arte", nos decimos. "Todo requiere su tiempo", "no estoy inspirado", "esto no es algo que se pueda forzar", "sólo se me ocurren tonterías", son otras de las frases habituales. La realidad es que la escritura, como cualquier proceso creativo en el que se quiera transmitir algo, no es algo trivial y puede llegar a dar miedo. También da miedo no ser capaz de escribir, sobre todo si tenemos claro que nuestra vocación es contar historias. Se crea un círculo vicioso, nuestro estado de ánimo decae porque no somos capaces de llenar esa página en blanco, y a la vez eso aleja la posibilidad más y más.

Combatir esa situación requiere sobre todo de un factor: flexibilidad. La mayor parte del fracaso a la hora de empezar a escribir proviene de nuestras propias ideas preconcebidas sobre qué queremos conseguir. Es contraproducente esperar un calidad excepcional y un acabado perfecto ya desde el primer párrafo. Los ideales están muy bien como objetivo, pero encorsetarse con ellos nos impedirá dar incluso el primero de muchos pasos intermedios que son necesarios para llegar a algo realmente bueno. Los títulos que vemos en nuestras estanterías probablemente requirieron de muchas versiones y de montañas de papel arrugado antes de que el escritor diese con la forma correcta de contar las cosas. Por todo ello, empecemos por escribir, luego ya habrá momento de pulir. No estamos fallando por hacerlo así. No obtener diamantes perfectamente tallados al primer golpe de pico no debe asustarnos, la escritura es un trabajo en el que se avanza más por constancia que por capacidad innata.

La flexibilidad también implica que no nos asuste abandonar la ruta más directa y dedicarnos primero a lo que podemos escribir... más que a lo que queremos/debemos. ¿A quién no le ha pasado? El día antes de un examen se nos ocurrirán multitud de proyectos nuevos. En vísperas de entregar un relato de ciencia ficción, todo lo que nos vendrá a la mente serán historias del lejano Oeste. Aprovechémoslo. Se trata de tomar el camino por el que haya menos resistencia, quizá no sea lo que teníamos pensado, pero al menos será un paso en alguna dirección. Y por fin tendremos algo escrito.

Otra palabra de mucha utilidad es relativizar. Restemos importancia a lo que queremos escribir, al proceso mismo de la escritura, a nosotros como escritores. Olvidemos al público y la web, la revista o el libro donde nuestra obra suela acabar. Todos escribimos para ser leídos, es evidente, pero si dejamos que ese hecho coharte las palabras que van sobre el papel, sacrificamos nuestra individualidad como autores, que es lo que nos hace más interesantes. Cada vez que desechamos una frase o un tema porque "no es lo que se espera de nosotros" estamos cometiendo el mayor de los errores. El lector está al final del proceso y debe quedarse allí, no puede, ni debe, tomar la mano del escritor y guiarla, porque lo más probable es que los renglones salgan torcidos.

¿Una receta fácil para volver a expresarnos de forma natural y sin tapujos? Pasemos por un momento de compromisos y fechas de entrega y escribamos en otra parte con seudónimo, por ejemplo, fan-fiction de alguno de nuestros personajes favoritos. Demos al fin a Indiana Jones o Luke Skywalker las aventuras que merecen. Publiquémoslo en una web -o no- y disfrutemos del resultado como la primera vez que cogimos una pluma. Así descubriremos que el problema no somos nosotros, sino las cadenas que nos hemos autoimpuesto.

Cambiar nuestros hábitos de escritura, el lugar, el tiempo que dedicamos o la temática no es tan difícil. Lo difícil es no sentirse culpable y no sufrir por ello, confiando en que al final, aunque sea de forma indirecta, llegaremos a nuestra meta. Cuando lo logremos habremos superado el bloqueo.

14 comentarios:

  1. Un gran artículo caballero, que demuestra recursos, no sabes qué escribir porque estás bloqueado, pues escribo sobre el bloqueo, muy audaz si señor, felicitaciones.

    Yo mismo me enfrento a uno de esos bloqueos ahora mismo. He bajado el ritmo y la extensión de mis escritos, ando un poco saturado.

    En mi caso, ya que no me sale lo que quiero escribir, me pongo a hacer otras cosas, un mapa, notas sueltas sin estructura, hacer el gamberro por los foros, o simplemente me olvido de intentar ser un redactor serio por semanas.

    Y tienes razón en que pensar en el público te coarta, te acojona. Es más facil escribir cuando piensas que solo te van a leer cuatro gatos.

    Hay sabiduría en estas palabras, si señor.

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  2. Debe ser la época, ya que estamos todos igual... Maldita epidemia de procastinación...

    Ahora en serio, muy buen artículo, personalmente me he sentido identificado con todo lo que has escrito. Nuestro perfeccionismo y frustración nos lleva muchas veces a no embarcarnos en proyectos interesantes o a abandonarlos a mitad de camino por no creer que podamos llevarlos a buen puerto.

    Yo aplico un solo consejo cuando no puedo escribir: Escribir sobre cualquier cosa a cualquier precio. Cinco minutos de intentar describir un geranio pueden trasnformarse por arte de magia en ese paseo por el Arsenal de Venecia al atardecer mientras tu personaje añora tiempos mejores que aun no habías abordado.

    Aunque en los peores momentos siempre conviene leer las experiencias de los demás y grandes artículos como este, solo con leerlo el gusanillo de la escritura se ha introducido de nuevo. Esta misma noche preparo café, actualizo el blog y me clavo un capítulo nuevo de ese proyecto que aguarda en mi escritorio.

    Muchísimas gracias

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  3. Un artículo fenomenal. Hace mucho tiempo escribía alguna cosilla y lo dejé por razones como las que has expuesto con total claridad. Cero que en un futuro podré escribir de nuevo. Gracias.

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  4. No se olviden de la CONSTANCIA. Lo de la "musa" está muy bien, pero como decía Ray Bradbury, a la musa hay que cuidarla y alimentarla. La Regularidad permite desarrollar las habilidades (como en cualquier otra disciplina).

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  5. Buen artículo, sí señor. También hay que tener en cuenta que el bloqueo surge en otras profesiones de ámbito intelectual, y para ello nada mejor que pensar en otra cosa que no esté relacionada o que sí lo esté pero de otro campo.

    Yo también añadiría seguir con la investigación "de campo" que siempre puede darnos ideas nuevas y que nos inspiren de nuevo. Me explico, si estamos escribiendo una novela ambientada en el siglo XIX, buscar más información sobre ese siglo, o incluso, leer a autores con la prosa usada en el mismo nos puede ayudar. Y porque no, también el cine o la música. Cuantas veces al estar bajo de inspiración me he puesto un concierto, una banda sonora e incluso un grupo más moderno, et voilá, ahí surgía de nuevo la inspiración.

    La inspiración, amante esquiva del alma, la echamos de menos cuando se va y no nos damos cuenta de que está a nuestro lado cuando llevamos ya ciertos renglones del legajo.

    Saludos.

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  6. Joer, parece que el artículo lo hayas escrito pensando en mí. XD

    Evidentemente a todos los "writers wannabe" nos pasan básicamente las mismas cosas.

    Selenio.

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  7. Ufff, muy bueno... si señor. Me parece que hablas abiertamente de la situación por la que pasa un escritor (y un creativo al fin y al cabo) al menos una vez en su vida. Yo no se si me ha pasado o no ya que no me considero un escritor... ni siquiera amateur. Me gustaría pero no me he puesto en serio, bueno, algo si en el blog que tengo pero para mi no cuenta. Cuando me ocurra, volveré a este post y me lo volveré a leer.

    Felicidades y ánimo si te encuentras en ese estado.

    Un saludo

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  8. Analisis magistral. Es un muy buen resumen de echos cotidianos para, creo, todos los que lidiamos con la escritura.

    Yo siempre me digo que algo no está Definitiva-provisionalmente escrita hasta que no lo he reescrito 3 veces.

    Otra cosa a considerar, como muy bien se ha dicho ya con anterioridad, es la disciplina fundamental; y diré algo: puede que el talento sea imprescindible, pero lo más importante es el esfuerzo. Una novela (o juego de rol o lo que sea) no se escribe sola, y son muchas horas de trbajo, en algunas ocasiones ingrato. Disciplinar el momento de escritura permite captar con más facilidad o asiduidad a la musa, ya que si nos contentamos con escribir sólo cuando "nos da el volunto", muy probablente empecemos muchas cosas, pero no acabemos nada.

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  9. Mis felicitaciones JKeats, un artículo estupendo sobre el gran miedo a la página en blanco, y de como tratar el bloqueo.

    ¿Quién no lo ha sufrido en algún momento de su vida creadora?.

    Unas veces por falta de inspiración, por miedo a no saber plasmar bien con palabras los pensamientos, a pensar que no vamos a ser capaces de hilar correctamente todos los párrafos... ¡ Pues escríbelo!, malo o bueno tendrás algo que revisar, que corregir y entrarás en una dinámica estabilizadora de trabajo. Porque tanto la suerte, como las musas recibidas por ciencia infusa no existen si no es a través del tesón y la constancia. Escribir algo "decente" puede llevarnos muchísimo tiempo, y creo que en muchos casos somos más víctimas del "qué dirán" o de la "prosa con prisa", que de no ser capaces de lograrlo. Nos sentimos abrumados, sobrepasados y nos rendimos muchas veces antes de empezar, tan sólo al ver que lo que hemos empezado a escribir no es tan bueno como pensábamos.

    Documentate, escribe cualquier idea, frase o cita que se te ocurra, cambia de lecturas, de épocas de trasfondo, pero nunca detengas el proceso de elaboración. Todo suma, pero no busquemos la perfección en el primer renglón.

    Y es que Tolkien "sólo" tardó en escribir El Señor de los Anillos doce años, pero llevaba trabajando en ello prácticamente veinticinco años... ;-)

    Un placer leerte JKeats, como siempre.

    Un saludo.

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  10. uf, menos mal que todo lo que escribo me parece la caña de España

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  11. XD
    yo tb!!! Si tengo que reescribir me dá un pallá!! Ademas copio como un gorrino...

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  12. Me encantó este artículo. Todos los demás los leo, pero quise tomarme un tiempo para poder comentar este en particular.

    Asusta, aquella página en blanco y no sólo en la escritura, si no que en cuanquier actividad que requiera creatividad (Puedo hablar del dibujo, que muchas veces me quedo allí, horas, mirando el papel sin siquiera mover el lápiz o respirar. Es una agonía).

    Sin embargo, como tú dices, se requiere bajar las expectativas y ser flexibles. Lo de escribir sobre el personaje favorito me gustó mucho, es una práctica que he hecho con uno de mis personajes. Me deja mucha satisfacción.

    También hay que imponer el hábito. Yo estuve trabajando exclusivamente en escritura un tiempo y escribía mis 500 palabras por día, a veces más. Ayuda muchísimo. Uno escribe de todo un poco, cosas que ya se le ocurrieron o bien cosas del momento. Ahora lo he dejado de lado porque estoy tomando mi otra pasión, que es el dibujo, la ilustración, el diseño de personajes (que incluye armas, ropa, etc), y cosas por el estilo.

    Muchas gracias por este buen artículo. Uno no es el único que experimenta esos bloqueos.

    Abrazos.

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  13. Me gusta el artículo, peor no coincido en el punto de hacer fan-fiction.

    Creo que eso no es bueno en ningún aspecto, no ayuda a desarrollar las propias ideas o libertad creativa o de estilo, y sólo se ayuda a cimentar una franquicia.

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