miércoles, 17 de marzo de 2010

Escribir un juego de ciencia ficción es siempre especular, no sólo sobre la tecnología que desarrollarán las generaciones venideras, sino también sobre cómo esa tecnología afectará a su vida cotidiana y por extensión a las relaciones sociales. El mundo que describía el Cyberpunk 2020 ha pasado a ser una realidad alternativa tan fantástica (y nostálgica) como el steampunk, una línea temporal por la que ya no discurriremos. Conviene plantearse en qué han cambiado las cosas y qué sucederá a partir de ahora.

La devaluación de la información
Un buen punto de partida antes de mirar hacia delante es empezar por lo que tenemos a nuestro alrededor. Estamos en el año 2010 y no hay coches voladores, robots sirvientes ni viajes turísticos al espacio, pero tenemos una red de información omnipresente, internet, todos llevamos aparatos que nos permiten conectar, en mayor o menor medida, con ella, y es difícil encontrar aspectos de la vida en los que no esté presente. Transacciones que antes se hacían cara a cara ahora se hacen delante de una pantalla, y gente que hace 50 años no tendría manera de conocerse charla amigablemente y se ve las caras todas las noches, aunque les separen miles de kilómetros. La información ya no es algo restringido a unas pocas personas y lugares: las enciclopedias en papel han quedado obsoletas frente a las respuestas instantáneas que proporciona Google y la Wikipedia.

En el futuro la conexión será más rápida y estará más extendida. Los aparatos para conectar serán más potentes y aunque a corto plazo es difícil imaginar una realidad virtual a lo Johnny Mnemonic saliendo de nuestro teléfono, lo que nadie duda es que esos aparatos dejarán de ser sólo medios de comunicación. Tan solo hay que estudiar el iPhone y el resto de "smartphones": antes eran máquinas que servían para hablar, ahora incorporan sus propios sistemas operativos, sacan fotos, reproducen vídeo, permite editar documentos, geolocalizar al usuario... . En la saga de Hyperion de Dan Simmons este papel de "conector universal" a la esfera de datos -el nombre que el autor da a su internet- lo realiza un aparato llamado comlog. Implantado en la muñeca, en la base del cráneo o donde resulte más cómodo, el enlace con el ciberespacio puede que no nos traslade a mundos virtuales inmediatamente, pero supone el primer paso para una conciencia híbrida. Pantallas bajo la piel o displays proyectados directamente en nuestra retina proporcionan casi todas las respuestas con el simple pensamiento.

En un mundo así "saber" cosas no importará nada, porque cualquiera podrá consultar datos en un instante. Hoy en día los "googlesabios" ya abundan, personas a las que si das un par de segundos para buscar se convierten en expertos para hablar sobre cualquier tema, repitiendo, aunque no necesariamente comprendiendo. En el futuro la cultura general e incluso el conocimiento académico dejarán de importar, los teóricos desaparecerán y sólo los especialistas serán valorados. Se creará un nuevo estatus, el del buscador o minero profesional de información, capaz de bucear en la maraña de webs, documentos y realidades virtuales y obtener acceso a lo más restringido, aquello que quede fuera del dominio público. También serán necesarios analistas y documentalistas que puedan cribar el volumen siempre creciente de datos y extraer lo verdaderamente relevante, separando lo dudoso, lo contradictorio o lo directamente falso.

Siguiendo dentro del campo de la información, si el viaje espacial nos lleva a otros mundos se producirá una paradoja: por muy grande y versátil que sea, la "esfera de datos" de nuestra internet del futuro no será trasladable en tiempo real a las colonias. Hoy día el retardo de la señal ya lo hace complicado si hablamos de Marte, así que pensemos en cómo sería en planetas a muchos años luz de la Tierra. Si no se descubre una manera de comunicación más rápida que la luz, estarán aislados, en la práctica. Llevarnos bases de datos no arreglará nada, porque por mucha capacidad que tengan los discos duros no se podrá "embotellar" toda la red -con sus mundos virtuales, sus avatares, sus IAs- sólo tomar una porción del conocimiento y trasladarlo, esperando que haya quien pueda interpretarlo y utilizarlo. No se partirá de cero, pero casi.

Mundo virtual y relaciones virtuales
Internet ha propiciado también la aparición de nuestros "alter ego" virtuales, un reflejo más o menos distorsionado de nosotros mismos que interactúa con otros, ya sea en juegos online o en las redes sociales. Quizá los perfiles de Facebook o twitter no sean tan vistosos como los personajes de World of Warcraft, pero hasta cierto punto cumplen la misma función: son proyecciones de nuestra identidad con los que podemos crear relaciones igual de sólidas o más que en el mundo exterior.

Lo que nos espera dentro de 10, 20 o 50 años es una expansión de este concepto. La omnipresencia de la conexión de la que hablábamos al principio favorecerá que nuestros avatares sigan online de forma permanente, hasta el punto de que sus acciones se solaparán con nuestra vida cotidiana, e incluso la eclipsarán. Quizá lo que vemos en la película "Los Sustitutos" quede algo más lejos, pero a falta de un "yo" robótico que pasee por la calle tendremos uno virtual que hará lo propio en mundos artificiales. El 3D que ahora vemos en el cine y nos parece tecnología punta llegará a nuestros hogares, evolucionará y será superado por simuladores sensoriales casi completos. Los juegos proporcionarán información visual, sonora y táctil y serán una experiencia tan inmersiva que sólo los diferenciaremos de la realidad por los pequeños detalles.

Lo lúdico dejará de ser una parcela de nuestra vida para convertirse en algo paralelo a ella, otra dimensión en la que siempre habrá millones de personas conectadas y en la que llevaremos una existencia que puede no tener nada que ver con nuestra "persona" real. Tendremos un aspecto, unas habilidades y una ocupación diferente, conoceremos a otros con los que entablaremos relaciones de amistad o sentimentales que quizá nunca se concreten en el exterior, pero serán igual de importantes para nosotros. Muchas de esas personas ni siquiera serán reales, sino inteligencias artificiales creadas por las empresas para dinamizar sus mundos de juego y hacerlos más interesantes. Esto no lo veremos como un engaño, sino como una posibilidad más: como no habrá ninguna manera de diferenciar a un interlocutor de carne y hueso de uno programado, el concepto de lo que es real o no en el ciberespacio dejará de tener importancia, al menos para la mayoría.

La experiencia pasada nos dice que también habrá movimientos en contra de esta tecnificación de la vida que abogarán por la naturalidad y lo "offline". Se dará por primera vez "racismo virtual" ante las inteligencias artificiales o los propios avatares, pidiendo que se identifique con claridad la naturaleza de cada uno. Sin embargo, con el paso de los años quedará claro que si es imposible diferenciar en el trato cotidiano a un humano de una máquina, el concepto de individuo o incluso de ser humano deberá ser replanteado, y los prejuicios sociales rotos.

Viviendo para siempre
A medida que los mundos virtuales se desarrollen y nuestra presencia online se haga mayor, se planteará la pregunta de por qué no aprovecharlo para prolongar nuestra existencia, o hacerla eterna. La idea de "subir" nuestra conciencia a la red se ha planteado en varias obras de ciencia ficcion, es una de las piedras angulares del transhumanismo y aparece en el reciente juego Eclipse Phase. Este "backup de personalidad" podría activarse cuando nuestro cuerpo físico ya no diese más de sí, convirtiéndonos en inmortales (a menos que un fallo técnico destruyese el soporte donde se guarden nuestros datos).

Es difícil concebir la tecnología que pueda llevar a cabo una transferencia mental, aunque películas como Proyecto Brainstorm y Días Extraños han imaginado dispositivos capaces de registrar las experiencias del usuario y luego reproducirlas. Entonces, ¿por qué no grabar primero los recuerdos y luego nuestro patrón de pensamientos? Aunque suena muy tentador, para algo así pueden faltar cientos de años, si es que algún día es posible, y quizá un atajo más viable sea una solución intermedia. Pensemos en una inteligencia artificial "vacía" que se cree en el momento del nacimiento de cada individuo y durante toda su vida recoja sus reacciones, sus expresiones, su forma de comportarse y aprenda para ser un símil lo más parecido a él. Esa inteligencia artificial se activaría en el momento del fallecimiento del sujeto y evidentemente no sería él, pero para el resto del mundo quizá si. Las "personalidades reconstruidas" son un recurso usado en Hyperion y aunque pueden provocar muchas dudas y debates éticos, a medio plazo serán la manera más fácil de engañar a la muerte que tendremos.

El abismo cibernético
Claro que todo esto no será gratis, habrá mucha gente que no tendrá acceso ni al más modesto de estos avances. En nuestro mundo siempre ha habido personas que han vivido al límite de la tecnología mientras otros seguían en la Edad de Piedra.Quizá la mayoría simplemente no pueda permitirse la conexión a internet más rápida, la última versión del iPhone o un netbook. En unos años, los que podrán pedir que se les implante un miembro cibernético o se regenere su columna después de una lesión serán una élite, los mismos que pueden permitirse pagar un viaje a la estación espacial internacional o comprar una isla.

A la larga todo se populariza y abarata, pero también surgen nuevos avances y queramos o no el abismo entre unos y otros se irá haciendo más y más grande. Siguiendo con el ejemplo del punto anterior, cuando descargar la conciencia en internet para volcarla en un cuerpo artificial sea una realidad, seguramente será un multimillonario el primero en hacerlo, y así seguirá siendo durante mucho tiempo. Grandes empresarios, famosos y políticos serán los que alcancen en primer lugar la inmortalidad virtual, dejando al resto como ahora, mirando y envidiando su suerte. La conclusión final sería que por mucho que cambiemos, algunas cosas serán exactamente iguales dentro de 500 años que ahora.

14 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho esta entrada. Hacía tiempo que no te veía una tan trabajada. La verdad es que me dio bastante pena ver como el mítico año 2000 llegó y pasó de largo, y todo ese mundo de ciencia ficción prometido se quedó en nada. En algo más de una década, Cyberpunk 2020 será un juego "del pasado", como jugar a aquelarre pero más próximo, y aún no tendremos muchos de esos juguetes (pero sí muchos otros).

    Lo de los juguetes es especialmente curioso: En el Cyberpunk, un comunicador era del tamaño de un walkie talkie. Compáralo con los móviles ya no actuales, sino de hace unos cuantos años: Los móviles están más miniaturizados (y eso que la moda de los micromóviles pasó tiempo ha). ¿Y las armas de fuego? Un par de capítulos de "Armas del futuro" y la realidad superará a la ficción en nada.

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  2. Genial artículo Keats.

    Es muy emocionante pensar hacia dónde va el mundo y tratar de imaginar cómo se va a vivir dentro de X años.

    Pero lo mejor del artículo para mí, es su conclusión. Yo llevo muchos años pensando lo mismo, que la vida que llevábamos, llevamos y llevaremos es algo mutable, pero superficial y prácticamente cosmético. En el fondo siempre hemos sido, somos y seremos iguales.

    Selenio.

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  3. Un post cojonudo ;)
    Hace muchos años que jugaba al cyberpunk, y hoy n día dependo de la tecnología igual que ella depende de mi para evolucionar. Me siento genial viviendo este futuro ^^

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  4. Tu "especulación" tiene ciertos paralelos con la ambientación que pensé para un proyecto de juego de rol que ando desarrollando. Creo que es un rumbo bastante interesante que explorar.

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  5. Buen articulo JKeats,

    Nos hace que pensar a todos además de dontar un gran trabajo de fondo.

    Un saludo

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  6. PIenso que el futuro va a ser siempr emucho más vulgar de lo que pensamos, nada de viajes espaciales y mucha gente sola, alienada, viviendo en cubiculos diminutos, teniendo sexo con muñecos grotescamente parecidos (pero no identicos) a un humano.
    Las IA, solo serán complejos juegos de rol prefabricado, que intentan predecir tus apetitos, dejando siempre ese regusto insatisfactorio de cuando algo no te gusta pero no sabes por que.
    Mi mayor miedo por el futuro es que se cree una elite con poder de control al estilo 1984, que creo que es la tendencia de los tiempos actuales.
    Solo nos puede salvar la tercera guerra mundial. Crucemos los dedos.

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  7. Discurro en cuanto a que las personalidades virtuales dejarán atras la discriminación, pues es de la naturaleza humana identificarse y contrastarse. Por ello mismo agregamos imágenes acordes a nuestros gustos en el nick; una forma ineficaz sería prohibir que haya íconos de identificación, siendo todos esa carita anónima cuando opinamos como visitante, pero eso solo conllevará a revoluciones digitales violentas por la identidad (una guerra fría contra el socialismo virtual).

    Segundo, el cerebro humano es mucho más complejo, incluso si nos estancamos en el nivel biológico, para ser volcado en un montón de materiales inorgánicos. Recuérdese que nuestras terminales sinápticas funcionan a partir de intercambios reactivos entre sodio, potasio, cloro y oxígeno, lo cual, basicamente, contra la perspectiva de The Matrix, somos a lo mínimo cognoscentes cuadrinarios, no binarios como nuestras creaciones las computadoras. Dudo realmente que podamos igualar la capacidad mental del más estúpido de los humanos (yo ando cerca, pero me escapo por poco).

    ruilier

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  8. Muy interesante el artículo, y geniales esas matizaciones finales.

    Querría animarte a realizar otro desde la visión económica de futuro, algo que por desgracia en muchísimos juegos/ambientaciones y novelas dejan en el aire.
    Una vez di clases sobre el futuro de las organizaciones empresariales y mis alumnos me dijeron (textual XD) que les estaba tomando el pelo con algo de tipo "Star Wars".
    Si actualmente no hay trabajo para todos debido a la alta tecnificación de los puestos, ¿Qué pasará cuando la tecnología haga mucho más prescindible la presencia humana? Y siguendo esto ¿las empresas podrán mantenerse si muy poca gente tiene sueldo para pagar sus servicios?.

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  9. Bueno, Cronista, es un matiz interesante, en principio, spongo que lo que ocurrira sera que, proporcionalmente se pagara mucho mas por el trabajo humano (piensa en lo que se trabajaba hace 100 años y ahora) y por otro lado se expandirá el sector servicios.
    Basicamente creo que se trabajará mucho menos, por más sueldo y en general el paro sera muy elevado, pero subsidiado.
    El capitalismo se autoregulará! (se supone!!)

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  10. Excelente artículo, Keats.

    Ideas que se me vienen a la cabeza:

    - Respecto al papel de los Googlesabios y el creciente valor del experto/especialista, pienso que el conocimiento general seguirá siendo necesario al menos para adquirir el específico y también para poner en contexto el obtenido a la carta y en el momento.

    - La historia nos demuestra que efectivamente todo lo que técnicamente sea posible será realizado en un futuro más o menos próximo si se dan las condiciones oportunas. El cerebro es un sistema altamente complejo; el más complejo que conocemos. La emulación de este sistema será complejísima, pero eventualmente se conseguirá. Penrose (no me terminé el libro pero conozco las conclusiones) afirma que no puede crearse una máquina que iguale a la mente humana. Pero ¿cuánto podemos aproximarnos a esa emulación? ¿Qué grado de emulación basta a efectos de interacción con seres humanos? La conciencia puede ser no emulable, pero al fin y al cabo no interactuamos con conciencias, sino con el aspecto exterior de esas conciencias. ¿Puede simularse ese aspecto exterior a efectos de interacción entre individuos? No me atrevería a decir que no.

    - Me ha parecido muy interesante el efecto del retardo de las comunicaciones con "las colonias". Como concluyes, si no se inventa un medio de comunicación más rápido que la luz, en la práctica esto implicaría esferas de datos separadas para la "metrópoli" y las "colonias". Muy interesante efecto a tener en cuenta en cualquier especulación sobre la colonización del espacio exterior.

    Como digo, gran artículo. Saludos.

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  11. Interesante.

    Creo que yo soy un "glooglesabio" porque en los debates de internet me dedico al copiar y pegar.

    Ya hay "coches voladores" pero sólo en prototipos. Los robots bipedos ya están desarrolladonse y pueden hacer tareas simples. Sólo es cuestion de mejorar la IA.

    Y hay turistas espaciales aunque con cuentagotas.

    Los brazos cibernéticos son una realidad, y se trabaja en cámaras que conectadas al sistema nervioso puedan devolver la vista a ciegos.

    Sin embargo lo que quiero resaltar es la visión economica y política.. ¿Minarquismo o anarcapitalismo? ¿Y si los antisistemas se equivocan y son los estados al intentar pararles los pies a las empresas lo que lo arruinan más todavía?

    Y la verdadera personalidad no se puede "transplantar" a una IA. Como mucho se puede crear una IA que imite la psicología de una persona, pero eso no es verdadera inmortalidad. ¿Alguien recuerda la peli de Arnold "el 6º día" sobre la clonación? El clon no era una reencarnación sino un nuevo ser con la memoria de otro.

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  12. Gracias a todos por los comentarios, me alegro de que la entrada os haya resultado interesante.

    Ukio, es paradójico comprobar cómo Cyberpunk 2020 parece "retro", mientras que "Blade Runner", a pesar de que tampoco es nuestro futuro, envejece mucho mejor.

    Selenio, por suerte o por desgracia, al final los que construirán el futuro serán los humanos con sus virtudes y defectos. Confío en que nuestros sucesores dejen atrás formas de pensar y odios arcaicos, al menos.

    Anónimo, gracias. Y lo que nos queda por ver.

    Lobo Gris, lo había visto hace tiempo, en mi propio juego de ciencia ficción he especulado también con algunas de estas cosas, aunque al final en conceptos como las comunicaciones o la vida artificial he optado por una visión más "clásica", en aras de la jugabilidad.

    Nimrod, se nota que cuando hay tiempo para escribir puedo dedicarme en más profundidad al tema. Ojalá siempre fuese así.

    Desertor, lo triste es que la mayor parte del "futuro" que veremos será lo que nos vendan las empresas. ¡Más que en la III Guerra Mundial, yo confío en el apocalipsis zombi! Jejeje.

    Narrathor, sobre la identidad virtual, el anonimato o la posibilidad de ser "otro" al menos por un rato es un atractivo demasiado grande y será difícil coartar ese derecho. Sobre el volcado cerebral de datos, sin duda es algo complejo y un volumen de información tremendo... veremos si se puede desenmarañar de alguna manera.

    Cronista, gracias por tus palabras. No sé si me veo capaz de afrontar una reflexión económica del futuro. A día de hoy veo díficil que las empresas se planteen sustituir la mano de obra barata por operarios robot, más caros de construir y mantener, tristemente. Y aunque así sea, la colonización espacial, con el aislamiento y el "comenzar de cero" que supone, favorecerá que se repitan muchos de los esquemas de nuestro siglo, creo yo.

    Cabeza de Plomo, me alegro de que te guste el artículo. Los especialistas, "artesanos" y gente con talento siempre estarán valorados, al menos eso espero. Respecto a la simulación de la inteligencia humana, tienes mucha razón, no hace falta crear algo idéntico a nuestra mente, sólo lo suficientemente bueno como para cumplir determinadas funciones y "engañarnos".

    Luis Carlos, me temo que las empresas siempre tendrán mucho peso sobre las decisiones de los gobiernos, al fin y al cabo, todo se compra, y la economía se mueve con unos engranajes muy determinados. ¿Hasta donde llegarán? En nuestro siglo ya hemos visto unos cuantos ejemplos de grandes intereses privados "reconduciendo" la Historia. Respecto a implantar una personalidad en una IA, no es inmortalidad para el mismo sujeto, pero sí para todos los que tratan con él. En un escenario propio de "Más Allá del Límite" puede que todos los habitantes de la Tierra acaben como androides, copias de copias de antiguos humanos. ;)

    Un saludo y de nuevo gracias a todos.

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  13. Si lo que comentas en el artículo es un posible futuro real en vez de una ambientación para un juego de rol, he de decirte que no es coherente.

    ¿Dinero en el futuro?

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  14. Genial este artículo Keats, aunque haya llegado tarde al debate.

    Pensando en lo que dijo Cronista, la extrapolación tecnologica que describiste es genial, pero si intentas realizar extrapolaciones econòmicas, ecológicas y sobretodo energéticas seguramente te encontrarás con líneas divergentes antes que coincidencias. El desafío de encontrar fuentes energéticas no fósiles que puedan mantenerse a la par del crecimiento exponencial del consumo será la gran limitante del futuro, junto a la escases de minerales, las crisis alimentarias, y nunca hay que olvidar, las guerras omnipresentes, son todos aspectos interesantes a considerar cuando nos ponemos a pensar el futuro.

    Saludos!

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