miércoles, 27 de mayo de 2009

Las frías estepas de Eurasia no sólo son surcadas por enormes y legendarios monstruos mecánicos. También hay trenes más pequeños que cubren distancias cortas, llevando suministros o pasajeros entre puestos militares avanzados, prospecciones mineras o comunidades no alineadas. Los hombres que los conducen provienen en su mayoría de familias de tradición maquinista, que han heredado el orgullo por sus vehículos y la libertad que suponen. También hay algún desertor ocasional que aprovecha lo aprendido en los leviatrenes para buscar fortuna aunque para empezar sólo tenga una caldera remendada y unos vagones que difícilmente se tienen en pie. Los conductores son un gremio competitivo pero también solidario, hombres de palabra, astutos y apegados a la vida en constante movimiento.

Otro camino para llegar a la cabina de mando es escalar posiciones como piloto en los tractores de asalto o en los girocópteros de reconocimiento. Es más lento y más arriesgado, pero es la única alternativa para aquellos sin parientes en el gremio o una carta de recomendación de alguien con influencia. Es de sobra conocido que muchos de los grandes maquinistas e incluso alguno de los Barones empezaron desde abajo y eso anima a muchos jóvenes a alistarse.


A partir de hoy publicaré cada día los apuntes de un arquetipo en el blog de Leviatren, hasta completar todos los que tenemos ahora mismo en el borrador de trabajo del juego. Queda mucho por definir -algunos se caerán de la lista, otros se añadirán- pero creo que todos son interesantes para ir ampliando y conociendo la ambientación. Opiniones y preguntas serán bienvenidas.

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