viernes, 13 de febrero de 2009


Uno de esos anuncios que se me quedaron grabados de chaval, junto con el del Heroquest, fue el de un aparatito llamado Barcode Battler. En una época, principios de los 90, en la que ya existían consolas portátiles a cartuchos, ésta no parecía muy impresionante, con su pantalla minúscula llena de números y su aspecto de "game & watch" reciclado. Sin embargo su concepto era totalmente innovador.

Barcode Battler nos proponía un combate a muerte entre guerreros, magos y monstruos (en un dungeon crawl simplificado), todos ellos representados por una serie de valores numéricos. Algo bastante soso si no fuera porque las estadísticas de los personajes se introducian en la máquina a través de un lector de código de barras en su parte inferior, y aparte de las que venían "de serie" con ella, también era posible probar suerte con cualquier otro que tuviésemos a mano. En teoría recortabas al azar el código de un paquete de cereales y al pasarlo podías descubrir que contenía los datos un guerrero de fuerza descomunal o un objeto mágico único.

En Japón tuvo bastante éxito, con dos versiones diferentes e incluso adaptadores para conectarla a la Super Nintendo. También se publicaron sets de cartas específicos para añadir objetos y personajes de Super Mario o Zelda, además de juegos concretos que la usaban como periférico. En nuestro país el gancho de rebuscar entre los códigos de barras de todos los productos de la casa para ver si nos hacíamos con el personaje supremo quedó algo empañado por el hecho de que todos los códigos de barras parecían dar valores mediocres. Esto unido a la competencia de plataformas con más posibilidades la relegaron al olvido.

Hoy en día el formato de "consola con cartas" se sigue usando, como por ejemplo en "The Eye of Judgment" de PS3, pero el elemento de buscar entre objetos coditianos se ha perdido, supongo que porque a nivel de marketing resulta contraproducente dar tanta libertad al jugador. Es mejor, claro está, que armas, objetos y criaturas vengan sólo en los sobres que vende la compañía.

En resumen, otro de esos clásicos para el recuerdo y la nostalgia que probablemente siempre funcionaron mejor en nuestra memoria que en la realidad.

5 comentarios:

  1. Eso me pillaba a mi demasiado joven... Tengo un ligero recuerdo... pero no lo recuerdo del todo.
    Asi todo lo que tu dices, eso del juego de cartas y la consola no se ha perdido..pero ha evolucionado, y por consiguiente a algo mas mercantil para ganar dinero.

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  2. A mí me llamó muchísimo la atención, pero nunca supe de qué iba realmente xD

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  3. Joder! La cosa es que yo lo tengo a un metro y poco de mi, en la estantería, lleno de polvo. Y tiene que andar y todo...
    Viejos tiempos en los que la rana de los friskis te podía dar ese bicho del copon.
    Muy bueno, compañero, lo mismo lo desentierro para ver como era.
    Un saludo!

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  4. Yo veia el cacharro este en la publicidad de la microhobby (fijate si hace años) y siempre quise tener uno. Nunca vi uno "en vivo" ni se como se usaban ni donde conseguirlos.

    Precisamente le hablaba de estos trastos a mi esposa hace unos dias, le mostrare el articulo asi vera de lo que hablaba.

    Un saludo

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  5. Nunca ví uno en persona, pero sí recuerdo el anuncio. Eso sí, sólo ahora con su nombre auténtico ya que yo entendía "Barco de Battler". El sentido del nombre siempre me intrigó hasta ahora que lo he visto escrito. :D

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