lunes, 5 de enero de 2009

- ¿Es cierto lo que dicen, que es una especie de vampiro?
- No tienen un nombre para lo que él es.

Inteligente, perverso, despiadado y con un peculiar sentido del humor, el doctor Hannibal Lecter es uno de los personajes de ficción mas impresionantes y más populares jamás creados, algo paradójico... si tenemos en cuenta que se trata de un asesino en serie caníbal.

La fascinación por Lecter comenzó con la película El Silencio de los Corderos, aunque el doctor ya había aparecido con otro rostro en Manhunter, la primera versión de la novela El Dragón Rojo. Sin embargo sería Anthony Hopkins el que daría al personaje su carisma y sus rasgos distintivos: su perfil aristocrático, su maquiavélica manera de actuar, dominando todo y a todos, su gusto por los juegos macabros y cómo no, sus crímenes. La escena en la que un Lecter enjaulado engaña a sus guardianes y acaba con ellos mientras suena de fondo música clásica pertenece ya a la galería de momentos estremecedores de la historia del cine. Una de las anécdotas que se cuenta de ese rodaje es que la caracterización y vestuario -camiseta y pantalones de color blanco impoluto- fue obra del propio Hopkins, que usó para inspirarse el recuerdo de su propio dentista. Otro dato curioso es que aunque su presencia se siente durante todo el metraje, en El Silencio... nuestro querido psicópata sólo está en pantalla aproximadamente 15 minutos. Y ganó un Oscar.

La última película dedicada a él, Hannibal: El Origen del Mal, es todo lo contrario, un canto al personaje que trata de explicar cosas que no hacía falta que fuesen contadas. Al menos sirve para saciar la curiosidad de los más morbosos y verle de nuevo en acción. En el fondo no hacen falta sangre y vísceras si sólo unos pocos diálogos con la atemorizada Clarice Starling fueron suficientes para dejarnos a todos clavados en nuestros asientos la primera vez.

No es nada arriesgado decir que el público normalmente no teme a Hannibal Lecter, sino que le admira. Es un asesino, pero sobre todo es un antihéroe, una figura épica que hace justicia a su manera. La mayoría de sus víctimas, al menos las que aparecen en pantalla, se merecen su destino o lo van buscando. El doctor simplemente utiliza su ingenio para ir por delante de ellos y colocarles en su sitio, aunque sea como primer plato de una cena macabra. Hay otros pasajes en la vida de Lecter, más oscuros y horribles, pero preferimos obviarlos y quedarnos con la parte que podemos justificar.

Muchos asesinos modernos del cine o televisión deben su existencia a Lecter, desde el Mr. Brooks de Kevin Costner al exitoso Dexter. Son personajes que se saltan las normas y llevan a cabo sus deseos más ocultos, obligándonos a sentir cierto grado de simpatía e incluso una perturbadora envidia. Metódicos, implacables e infalibles, son capaces de olvidarse de limitaciones y tabúes, si es que los han tenido alguna vez, cuando van a la caza de sus objetivos.

Lo que podemos aprender del personaje que creó Thomas Harris es que a veces es más poderosa la sugerencia sutil sobre algo que la violencia o el gore evidente. Lecter da la impresión de manejar los hilos desde el principio, a pesar de estar encerrado; no hay mas que referencias veladas a sus asesinatos o a lo que es capaz de hacer, pero el trato extremadamente cauteloso que todos tienen con él nos da una idea del grado de amenaza que supone. Cuando llega el momento de su huída nos damos cuenta de que el otro asesino psicópata, Buffalo Bill, no nos produce ni la mitad de pavor que ese hombre bien educado que es capaz de devorar en vivo el rostro de un policía.

8 comentarios:

  1. Nunca he sido capaz de sentir simpatía y admiración por tan macabro y desagradable personaje, ni tan siquiera la primera vez que pude ver la película. El personaje es puro artificio de opereta tan infatuado como irreal, de una inteligencia engañosa cuasi fantástica. Es tan oprobiosamente imaginario que poco, o nada más bien, tiene que ver con la historia del crimen. Basta analizar las figuras de las mentes criminales más infames del siglo XX para percatarse de la burda teatralización del personaje en comparación con la cutre realidad de Bundy, Kurten, Dammer, Ed Gein y demás (estos verdaderos sociópatas, asesinos en serie). La identificación de una superior y refinada inteligencia con el mal supremo no es un recurso nuevo, pero en Lecter casi alcanza el cénit como método balsámico que nos permita recrear una violencia malsana y repugnante huyendo de la banalidad (elemento presente en el crimen en masa que provoca casi más rechazo que el mismo hecho criminoso en sí). Un gran engaño.
    Puedo aceptar que la interpretación del actor es de reseñar (en esta sola película, porque las secuelas son de ínfima calidad, con Hopkins rozando el ridículo), pero la obra literaria en que se basan es de factura mediocre, muy mediocre, cuando no subterránea, como ocurre en Dragón Rojo.
    En fin, resumiendo, una buena película con un personaje poco probable, por no decir imposible, tan real como Moriarty (bueno, éste último era bastante más inteligente que Lecter). Sí, de esas inteligencias malignas literarias donde la ausencia de violencia explícita, gratuita, es sustituida por la maliciosa astucia del genio. Genio que no veo en Lecter, más allá de la palabras fabulosamente impostadas pergeñadas por un guionista con una buena biblioteca.
    Nada que ver con la cruda y siniestra realidad del mal, ¡la banalidad del mal!, aquí escamoteada hábilmente tras un genio de cartón piedra y juego de luces.

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  2. Pues yo creo que precisamente es lo que busca el creador del personaje. Inventar una clase de asesino "superior".
    Respecto a la aparicion de Lecter en El Silencio de los Corderos me recuerda un poco a la novela de Dracula. Dracula al igual que Lecter esta presente en toda la historia, pero su aparición es mas bien escasa. Creo que precisamente es eso lo que da la sensación de estar moviendo los hilos.
    Yo si que he sentido admiración y simpatía por este personaje... en mi opinión uno de los mas grandes en la historia del cine (digo del cine porque no he leido la novela y no puedo opinar). Supongo que mucho tendra que ver con el genial toque de distinción que supo darle Hopkins.

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  3. Creo que el problema es que Hannibal no pretende ser real, se trata de una obra de ficción y como tal, puede ser de la manera que sea. Si le ponen alas y vuela, pues estaría a la altura de superman. Es ficción. Yo cuando veo una película tengo claro lo que estoy viendo, y no es precisamente un documental de la 2. Quiero decir con esto, que si el personaje s poco probable me da igual, tampoco existen los hobbits ni los ewoks; y son de mis favoritos.

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  4. En contra del primer comentario que firma de manera anónima y que carga contra una realidad literaria patente como es la obra de Harris, no puedo sino afirmar y confirmar que Lecter es uno de mis personajes de ficción favoritos. Más allá del cine, la pasión y la depravación que inspira se respira página a página en cada una de las novelas de Harris.

    Tu afirmas sin recato, y con una crítica "oprobiosamente" recargada y florida en tu lenguaje, querido amigo anónimo, que Lecter es un gran engaño.

    Bravo, debe de haber sido terriblemente complicado llegar a esa conclusión, sin duda tras invertir unos cuantos años dedicados al estudio de la psiquiatría forense y rescatar del olvido las figuras de los asesinos en serie más famosos.

    Lecter, evidentemente es una figura de ficción, mitificada, cargada de simbolismos, que se asemeja al "Idealtypen" del genio malvado que siempre sale triunfador por encima de sus perseguidores.

    Harris retrata en sus novelas a un personaje culto, superdotado, un humanista en el sentido más amplio de la palabra que es capaz de hacer gala de un buen número de habilidades y conocimientos, y que se declara ante todo, enemigo de la banalidad y de lo vulgar.

    Y tú, querido anónimo, lo asemejas como dices a un bálsamo que permite recrear una violencia explícita y repugnante. Nada más lejos de la realidad.

    Lecter es el angel caído, el hombre que aspira a conquistar y a dominar todas y cada una de las facetas humanas, el esteta narcisista que vive dentro de todos nosotros y que se apasiona brutalmente por aquello que le resulta hermoso y delicado.

    Es un personaje trágico, marcado por la infamia de la guerra, su mente de genio oculta profundas cicatrices en el seno de su psique. Obligado a sobrevivir cometiendo actos horrendos durante su infancia, eso desencadena en él lo peor del ser humano.

    La obra más hermosa hecha carne, desciende así pues a los infiernos del alma y la carne.

    Los asesinos en serie que conocemos, no reflejan la genialidad de Lecter porque él no es tan sólo un enfermo mental, sino que representa la dualidad del ser humano. Aquella que reside en nuestro interior y nos permite obrar de las mejores y de las más terribles maneras.

    Lecter no mata arbitrariamente, ni de manera desorganizada. No mata salvo a aquellos que considera que deben morir, y en las novelas de Harris, el lector se identifica con el personaje, porque todos y cada uno de los seres humanos hemos sentido ese deseo de inlingir sufrimiento a aquellos que consideramos que nos han agraviado.

    Las víctimas de Lecter son a menudo, incluso peores que él. Gente que no respeta la belleza en el mundo, que se aprovecha de aquellos sobre los que tienen poder, que ansían el dinero, la posición, el deseo de sangre malsana por el mero hecho de que pueden hacerlo.

    Hannibal, en esos momentos, trasciende el concepto de personaje literario, para encarnarse en la justicia más desapasionada y brutal. Aquella que descansa en la ley del Talión y le da al grotesco ser humano que no se rige por código moral o humano alguno, el consabido castigo que todos desearíamos aplicar.

    ¿Podría Lecter convertirse en un personaje real? Cuan facilmente nos olvidamos de aquellos otros asesinos dotados de una capacidad intelectual superior cuando queremos "arrimar el ascua a nuestra sardina", tal vez deberías de seguir buscando complementar tus dilatados estudios de psiquiatría forense, analizando figuras como la de Theodore Kackzynski, o el mismísimo Zodiaco, que nada tienen que ver con la brutalidad de los salvajes crímenes sexuales de los depravados ejemplos que expones.

    Lo que más atrae de Lecter es la manera en la que ve y disfruta del mundo, su hedonismo que se regodea en los pequeños y más valiosos detalles de la vida, no por si sólos, sino como instrumentos que sirven a un fin concreto, y su capacidad intelectual que lo convierte en un ser excepcional.

    Todos estos detalles podrían ser sin duda alguna méritos banales en un personaje de ficción, por eso, puedo afirmar sin rubor, que aquello que nos hace amar y temer por igual al personaje de Hannibal, es el hecho de que sus ejecuciones, sus condenas, sus crímenes, todas aquellas escenas literarias donde hace gala de los más horrendos castigos, no son nada ajeno al ser humano. Toda esa maldad reside dentro de todos y cada uno de nosotros mismos, y sólo se necesita un pequeño empujón para trascender los tabúes sociales y el miedo a las consecuencias, para caer de lleno en ese "algo" oscuro y despiadado, que en muchas ocasiones, cada ser humano ha sentido la necesidad de hacer.

    Finalmente dices, que las novelas de Harris son de factura mediocre, y yo te respondo que cada opinión es libre y ha de ser respetada, pero para mi, las novelas de Harris, pese a ser calificadas de Best Sellers y por méritos propios, nada tienen de mediocres, ni en su planteamiento, ni en el desarrollo y concepción de situaciones o personajes, ni tan siquiera en el estilismo.

    Pero claro, es facil tildar de mediocre una obra literaria que ha triunfado, declarándola mediocre sin mayores argumentos ni valía personal en la que apoyarse.

    Por otra parte, aunque neguemos la mayor, las novelas de Harris han recibido las mejores críticas de sus lectores, han llevado al personaje de Lecter hasta convertirlo en icono del cine, y Hopkins, pese a sus "interpretaciones ridiculas" como no dudas en tacharlas, es uno de los mejores actores del panorama actual, y ganó un Oscar por ese trabajo.

    Te recomiendo, querido anónimo, que leas la trilogía desde una nueva perspectiva, que busques apreciar la crítica social subyacente en el texto, y que respires bien hondo al hacerlo, pues Harris no habla de un mal puro y genial alejado del ser humano, ni tampoco de una violencia sin sentido por el mero hecho de recrearse en la escatología.

    Harris mediante su personaje, Hannibal, habla de lo mejor y de lo peor del hombre, y habla al lector directamente, sin tabúes, miedos ni remordimientos.

    Mientras tanto, como diría el mismo Hannibal: "Espero que nos volvamos a encontrar, pues estoy considerando seriamente... comerme a su esposa"

    Lucinder.

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  5. A mi me ha dado mas miedo Lucinder que Lecter...

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  6. A mi me asustan mucho más las críticas sin fundamento y que resultan poco objetivas dentro de un contexto dado, Kano.

    Yo puedo decir que no me gusta Tolkien porque su narrativa se me hace excesivamente densa e incluso maniquea en muchos sentidos. No obstante me guardaría mucho de tildar su obra de mediocre, o de decir que sus personajes resultan en muchos casos mal construidos.

    Otra cosa sería decir que las novelas de Harris no son para todo el mundo, y que efectivamente, existe un límite teórico y psicológico que nos separa de considerar a Lecter como un héroe al uso.

    Quien entienda una obra como Hannibal como una oda a Lecter en calidad de héroe, en mi modesta opinión, no puedo decir que haya entendido la novela, al menos tal y como yo la entiendo.

    Harris es provocador en sus obras, explora temas que son considerados tabúes para el genero social en el que vivimos. Temas como el canibalismo, las atrocidades de la guerra, la violencia, la corrupción, la dominación sexual, la venganza, el fraticidio, la transexualidad, el incesto...

    Es un suma y sigue. Pero la construcción de las novelas, tanto en cuanto al papel de Lecter, como el de Starling, se desarrollan con una construcción tremendamente minuciosa.

    Los personajes, aunque distorsionados y vistos por el autor a través de un caleidoscopio mental que los lleva al extremo, se presentan en todo momento como muy reales y convincentes.

    Existe detrás de las novelas un inmenso trabajo de estudio y de recopilación a muchos niveles...

    Es obvio que el autor no sólo hace referencias a términos de la psiquiatría forense, sino también a elementos estéticos que no se ven en la vida cotidiana, y a datos históricos bastante peculiares.

    Los diálogos y las relaciones establecidas son escalofriántemente reales, y aunque Hopkins en las películas consigue transmitir esa sensación de terror psicológico acentuada por la presentación y la fotografía; hace falta leer las novelas para comprender y degustar ese terror.

    Página a página descubrimos a Lecter, primero a través de los ojos de Starling (cuyo apellido no es escojido al azar, hasta ese punto de detalle llegan las novelas) y más tarde a través de los ojos del propio Hannibal.

    ¿Que hablamos de temas repugnantes? Cierto, igual de repugnantes que el trasfondo de Lolita, de Nabokov, por poner un ejemplo. Y eso no impide a muchos lectores saber apreciar cuando uno se encuentra ante una obra literaria bien construida por más que no me atrevería a consagrarla como obra maestra.

    ¿Que nos produce risa creer que un rico aristócrata pueda convertirse en un brillante asesino en serie y escapar de la justicia?

    Ahí tenemos a Gilles de Rais, que no era precisamente un cualquiera, y cuyas atrocidades me abstendré de relatar.

    Han existido casos de asesinos en serie tremendamente inteligentes, hasta alcanzar el grado de superdotados, y hoy en día sus perfiles siguen estudíándose.

    Muchos no hubiesen sido detenidos sin la delación de sus cohetáneos y sus familiares. Eso también es verdad. Más terrible es saber que algunos siguen sueltos.

    Evidentemente ninguno de ellos posee el carisma con el que Harris dota a su personaje más importante, porque sencillamente son casos reales, no obras de ficción.

    Nunca deja de resultarme curioso, que el ser humano, en nuestra época, venda tan a menudo su lengua y sus palabras al lenguaje de lo políticamente correcto. Las matanzas y las aberraciones se producen a diario en muchas partes del mundo, y se hace uso de esos temas para fomentar el morbo informativo.

    ¿No nos hemos estremecido todos al ver las fosas comunes de la guerra bosnio-herzegovina?, ¿No hemos sentido auténticos escalofríos al saber hace apenas un mes y medio por la misma portada del diario "El Pais", que en sudafrica todavía se sigue cazando a los albinos cual presas humanas para devorarlos vivos?, ¿No hemos observado los reportajes acerca del narcosatanismo en Sinaloa?

    No vengamos ahora a rasgarnos las vestiduras por una obra de ficción por cruda que sea. Que no se nos llene la boca al juzgar los temas de los que habla Harris, pues ya lo he dicho antes:

    Todos nos olvidamos rápido de esa realidad que dura cuarenta y cinco minutos antes de que lleguen los deportes.

    Y quien afirme que nunca se ha sentido agraviado en su vida y conscientemente ha sentido el deseo de desquitarse de la mayor y más cruel forma posible, sencillamente miente.

    Lo atroz no se refleja en las páginas de una novela, por muy bien construida, relatada y adornada que esté.

    Lo más atroz vive siempre dentro de nosotros mismos, y para bien o para mal, fuera de la tendencia de lo políticamente correcto, la realidad nos demuestra a diario que supera a la ficción.

    Por eso yo sigo y seguiré adorando un personaje como Lecter, que cual Carpócrates recomendó, es capaz de liberarse de las propias cadenas autoimpuestas sin temor a las represalias de sus actos. La maldad real suele ser mucho más pura, dura, cínica, y ante todo... Interesada.

    Pero es lo que tiene Internet, nos convierte en críticos venidos a más a todos y cada uno de nosotros.

    Me temo que me he alargado demasiado, y perdonad si me he ido por las ramas, ahora si me disculpan el resto de los lectores... Tengo una cita para comer ;)

    Lucinder.

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  7. Querría decir que tanto la película como el libro me parecen muy buenos, dede luego es una opinión personal y supongo que es de comprender que haya gente al que no le guste el personaje de Lecter.Todo es opinable y discutible, desde luego.Yo por mi parte, sin ánimo de entrar en sí es psiquiátricamente plausible o no, creo que los comentarios que se han hecho sobre el son correctos: nos repugna y nos atrae al mismo tiempo, es una especie de "lado oscuro" con el que, como se ha dicho, es fácil sentirse identificado en ocasiones, no por la atrocidad de sus crímenes, desde luego, sino por el sentido y la forma en la que explica (que no justifica) su forma de actuar.Harris explota miedos ancestrales a través de Lecter (sobre todo el temor a los médicos, al canibalismo, etc..), y en este sentido, creo que tanto el libro como la película hacen un excelente trabajo.El contraste refinamiemto/salvajismo ("me comí su hígado con un buen Chianti") es absolutamente sobrecogedor y escalofriante.Y como dice Nietzche, y se podría aplicar a Lecter, "cuando uno mira al abismo, el abismo también lo mira a el").Real no sé si sería, pero desde luego la posiblidad dá bastante miedo.UN saludo.

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  8. Y por cierto, no he leido los otros dos libros, pero sí he visto las películas restantes y me parecen bastante penosas en genral con algún que otro momento de brillantez.Hay cosas que es mejor no exlicar y dejarlas en el misterio... claro que Hollywood no sabe eso.

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