jueves, 11 de diciembre de 2008

Será recordado como el truco más famoso de Harry Houdini, y su imagen ha calado tan hondo en la gente que muchos creen que murió realizándolo. La "Cámara de Tortura China" o "Tortura China del Agua" era un contenedor de agua reforzado con acero en el que el mago era introducido boca abajo, con los pies engrilletados, y luego encerrado. Debía liberarse en el tiempo que le diese el aire de sus pulmones, mientras los espectadores le contemplaban a través del cristal, estremecidos por la posibilidad de ver cómo el artista del escapismo se ahogaba a pocos metros.

La cámara original fue construida en 1911 y fue empleada por Houdini en sus actuaciones hasta su muerte en 1926. Su hermano la conservó pero nunca la utilizó y a pesar de que sus instrucciones eran que fuese quemada, la legó a un coleccionista, que la olvidó hasta que en los años 70 reapareció en una sala de exposiciones de las cataratas del Niágara. En 1995 la sala sufrió un incendio y se dio la cámara por perdida, pero su estructura pudo ser rescatada y restaurada. Actualmente se encuentra en manos de David Copperfield, formando parte de su enorme museo de objetos relacionados con la magia.

Lo sobrenatural
Como artefacto mágico o esotérico, la historia paralela de la Cámara de Tortura China es muy diferente. Houdini, inmigrante húngaro de ascendencia judía, ordenó construir la cámara siguiendo unas instrucciones muy concretas que aprendió de su padre, rabino. El entramado metálico se forjó en una aleación especial y su cara interior fue grabada con letras hebreas visibles sólo para el observador más atento, y que se situase en el centro del tanque. La base del mismo, oculta normalmente, contenía una representación del Árbol de la Vida. Nadie sabía de los auténticos poderes del objeto, aunque su hermano sospechó toda su vida que algo extraño ocurría cuando se cerraba la tapa, algo que desafiaba cualquier explicación racional.

A medida que era sumergido, el mago recitaba las palabras inscritas en cada soporte metálico. Al llegar abajo ya no necesitaba respirar, y el tiempo se ralentizaba a su alrededor hasta el punto de que era capaz de percibir de forma separada cada batir de alas de una mosca. En ese momento fijaba su atención en el público, hipnotizado por el ritual, y el artefacto comenzaba su verdadero propósito: absorber parte de la energía y los conocimientos de los presentes, para luego implantarlos en el propio Houdini, a la manera de un catalizador. El proceso terminaba con un resplandor sobrenatural que algunos recordarían en sueños para el resto de sus días. Al finalizar el número, la gente se sentía ligeramente mareada o confusa, pero lo atribuían a las intensas emociones vividas durante la actuación. La realidad es que una parte de ellos mismos les había sido arrebatada.

Para cuando el padre de Houdini supo de sus intenciones ya era demasiado tarde. Su hijo, afectado por una enfermedad degenerativa que mantenía en secreto, usaba los fragmentos de almas robados para prolongar su vida y realizar proezas físicas y mentales extraordinarias. Se consideraba a salvo de cualquier amenaza hasta que en octubre de 1926, varios miembros del Hellfire Club se enfrentaron a él tras una actuación y lograron herirle de gravedad, sellando a la vez la fuente de poder. La historia oficial achacaría luego su fallecimiento a una apendicitis, agravada por los puñetazos dados por un extraño en una supuesta demostración de fuerza.

La Cámara de Tortura quedó desde ese momento a cargo de su hermano, que frustró varios intentos de robo por parte de grupos ocultistas. Finalmente acabó cediéndola a otro mago amigo suyo, con la esperanza de que pudiese desentrañar sus misterios, algo que no ocurrió. Lo que está confirmado es que en esa época se realizaron varios duplicados -no funcionales- de la cámara, uno de los cuales acabó, probablemente, en el museo sobre Houdini de las cataratas del Niágara. Muchos pensaron que se trataba del original, de ahí el intento de destruirla y el incendio subsiguiente. La versión restaurada que se encuentra en manos de David Copperfield es por tanto falsa... ¿o quizá no? Nadie puede estar seguro. Para los iniciados en las artes arcanas, el paradero de la Cámara de Tortura China de Houdini sigue siendo un enigma tan grande como su creador.

Poderes de la Cámara de Tortura
Para un estudioso de la cábala y la magia hermética, la cámara es como un libro que narra el ascenso y caída de alguien deseoso de obtener la iluminación pero que adopta métodos prohibidos. Un iniciado puede invocar para sí mismo las habilidades de:
  • Respirar bajo el agua.
  • Liberarse de cualquier presa o atadura.
Estas fórmulas mágicas son sencillas y se pueden aprender, lo que le permitirá duplicar sus efectos sin necesidad de la cámara. Sin embargo, un maestro tendrá abiertas más posibilidades:
  • Telepatía, implantación y borrado de recuerdos con todos aquellos que miren a la cámara de tortura.
  • Canalización de la fuerza vital de los presentes en la sala hacia el mago (representado por un incremento de los niveles de salud / puntos de vida, incluso por encima del límite normal humano). Aleatoriamente varias personas sufrirán efectos más severos, perdiendo capacidades físicas o mentales, que también serán transferidas a él (transferencia temporal de puntos de atributos).
El último poder, se dice que reservado únicamente al creador de la cámara:
  • Transmigración permanente del alma. Esto permitiría al usuario “tomar” el cuerpo de uno de los presentes y pasar su consciencia al suyo, encadenado y bajo el agua, condenándole por tanto a morir ahogado. ¿Sería éste el último truco de escapismo de Houdini?

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo, y, sobretodo, mega-aprovechable. Ya he empezado a darle al coco para una partidilla a Unknown Armies xD

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  2. Muy bueno, sobre todo para cualquier ambientacion mágica actual o de principios de siglo. Tomare apuntes

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