miércoles, 8 de octubre de 2008

La primera noticia sobre Líbido me llegó hace cosa de un año casi por casualidad. Inicialmente me resulto chocante el concepto del juego ¿el sexo como una parte más del juego? Y no sólo una parte cualquiera, sino la parte central, junto con un detallado sistema para llevar las emociones a primera línea de la interpretación. Al menos no se podía negar su originalidad. La reseña del manual básico se ha ido posponiendo tanto que finalmente ha venido a coincidir con la salida del primer suplemento, Estrellas Anónimas. Quizá sea la mejor manera de presentarlo.

Lo primero que sorprende de Líbido, aparte del lugar donde se acentúa, es su presentación. Sus creadores ya explican en sus primeras páginas que su intención es facilitar su lectura en el ordenador. No se trata de un manual destinado a imprenta que acaba como PDF de rebote, sino un producto directamente pensado para este formato (y por cierto, descargable gratuitamente). De ahí que se lea en apaisado, para aprovechar toda la pantalla, y con un tipo de letra ligeramente superior. Aparte de eso se nota la voluntad de crear un estilo claramente identificado con lo que se va a contar, desde el color de los titulares, las ilustraciones, las marcas de capítulo, las tablas, las hojas de personaje... . En algunas partes está más cerca de un comic book que de una presentación de reglas, en otras tiene una sobriedad elegante que recuerda a los interiores de Nobilis. Personalmente creo que con el nivel que tienen tanto el grafismo como la maquetación, sería una joya si se editase en tapa dura, y marcaría la diferencia respecto a otros libros del género.

A nivel de contenido Líbido nos presenta un sistema sencillo que dedica más páginas al lado emotivo y carnal que a cómo resolver situaciones de la vida cotidiana o combates. Lógico, teniendo en cuenta cómo se llama el juego. Por otra parte, si el centro de todo son las emociones -contar, experimentar, implicarse con ellas- era de esperar que se se prefiriese llevar las cosas al terreno narrativo. En conjunto las mecánicas funcionan de manera impecable y si nos metemos en nuestro papel seguro que la mayoría de las veces nos olvidaremos de que están ahí. Es interesante que se lleve un recuento de nuestro “ánimo” y se use como guía para las reacciones de los PJs, aunque a algunos lo verán como forzar las actuaciones de los jugadores. En lo que respecta a lo sensual, se puede reprochar que se convierta el sexo en un minijuego basado en un tablero y tiradas, o que el objetivo final sea llegar al orgasmo, pero a mi modo de ver es una opción de la autora para darle un toque de humor y azar a algo que de buenas a primeras puede asustar un poco interpretar en público a los participantes.

Una reflexión personal: que los requerimientos incluyan dados d6 y d10 me ha resultado algo extraño, sobre todo teniendo en cuenta que a veces se usan para el mismo tipo de tirada y cambiar las combinaciones para emplear solo un tipo no supondría demasiada diferencia. Ajustar las tablas y que sólo hagan falta un puñado de d6, por ejemplo, haría que Líbido fuera más accesible (lo podría jugar cualquiera que tenga un parchís en casa). Pero como digo, es una opinión personal.

Las aventuras introductorias merecerían una reseña aparte, en especial la primera. Sus ilustraciones serán probablemente lo primero que me venga a la cabeza cuando recuerde este manual y la verdad es que uno desearía que todo el libro fuese así. Es raro que no se editase de manera independiente, supongo que la decisión se tomó para aportar un elemento de valor añadido fuerte a este Libro Cero. Hay que tener en cuenta que las reglas en si terminan en la página 90, de un total de 145. “Arañazos” ocupa 35 más (seguida de “Instantes”, que es más un aperitivo, y llega casi hasta el final). Las peripecias de Mike El Cabrón y los demás tratando de aclarar el asesinato de la Gata Azul con el telón de fondo de Las Vegas resultan una manera ligera y realmente entretenida de experimentar todo lo que se ha mostrado hasta ese momento, con escenas que dan pie a sacar el lado sensual del sistema. Haciéndolo interesante además.

No todo podían ser cosas buenas, también hay críticas que hacerle a Líbido. Por una parte, sus puntos fuertes son a la vez sus puntos débiles. La originalidad de la temática se ve limitada por los que más deberían disfrutarla, los propios jugadores. Este es un juego que funciona si se toma en serio, gracias a elementos como complicidad, confianza e intimidad, cosas que se pueden encontrar en muchos grupos de juego pero que puede que no sean suficientes para llegar a narrar escenas de sexo de forma natural y sin tapujos. Y la opción de hacer un “fundido a negro” y pasar al siguiente punto de la trama le quita todo el interés. Paradójicamente quizá funcione mejor con grupos (mixtos, a poder ser) de no-roleros que se conozcan y quieran iniciarse en un juego narrativo de la mano de alguien que sí que esté metido en el mundillo. Lo cual es perfectamente válido, por qué no.

Por otro lado, en mi opinión la calidad narrativa de Líbido depende demasiado de que haya un master (Guía según el manual) que sea buen escritor, capaz de crear un mundo con tramas complejas y secundarios enigmáticos que intriguen a todos los demás y les arrastre a ese nivel íntimo que se pretende. Para alguien que no sepa el tono que quiere dar a sus historias es demasiado fácil caer en el erotismo barato y repetitivo de telefilme. Relacionado con eso, el libro da buenos trucos para articular la historia y crear atmósfera, pero carece de una ambientación propia. La primera pregunta que me viene a la cabeza es ¿sirve Líbido para todo? Es de suponer que si, y así lo sugiere uno de los primeros párrafos del libro, pero creo que se deja demasiado peso sobre los hombros del master para que decida qué quiere contar y cómo hacerlo. Al menos la solución es fácil: un suplemento con semillas para historias interactivas en tiempos y lugares diferentes.

Para finalizar diré que la impresión general ha sido muy buena y aunque sigo pensando que Líbido no es apto para todo tipo de jugadores y se aleja del típico “juego de rol”, sin duda es una propuesta innovadora que destaca por contenido y presentación por encima de lo que se hace hoy en día en nuestro país. Si a eso unimos la manera en la que se distribuye y lo que está proyectado para el futuro, se convierte en un título al que habrá que seguir la pista muy de cerca para ver en qué evoluciona. Seguro que en algo interesante.

Para los que quieran seguir curioseando, el blog oficial de Líbido es este: Capricho de Mamíferos.

Las ilustraciones de este artículo son del genial Miquel Montllo.

2 comentarios:

  1. Vaya, una propuesta interesantísima por su originalidad en contenido y continente. Le seguiré la pista. Me nacen dudas sobre su jugabilidad. Recuerdo lo muchísimo que llegó a fascinarme Wraith en su día... y lo frustrante que resultó ese fantástico mundo al ponerlo sobre la mesa de juego. ¿Será Líbido más fácil de digerir?

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