jueves, 23 de octubre de 2008

Conocido en la zona del desierto de Gobi como allghoi khorkhoi, literalmente "gusano intestino", esta criatura lleva apareciendo en las leyendas de los nativos de la región desde hace cientos de años. Con un cuerpo grueso y casi dos metros de largo, de color rojo oscuro y sin rasgos que diferencien cabeza y cola, lo primero que vino a la cabeza de los que lo vieron fue el intestino de una vaca, de ahí su nombre. Nunca se ha atrapado uno, pero los testigos coinciden: el allghoi es muy peligroso, pues no sólo es capaz de escupir un ácido altamente corrosivo a la cara de sus víctimas, sino que puede generar una descarga eléctrica suficiente para matar a un camello al instante, y no digamos a una persona.

Las expediciones que han partido en su busca no han tenido éxito excepto para recopilar los testimonios de los lugareños, que dan detalles tan peculiares como que el ácido que escupe el gusano destruye lo que toca dándole un característico color amarillo. De ahí que se evite ese color en todo lo posible, por si atrae al monstruo.

Aunque este gusano no llega al tamaño de los cthonians, los gusanos de Dune o los de la película Temblores (1990), no dejan de ser una amenaza a tener en cuenta y una fuente de preguntas sin respuesta: ¿Dónde se esconden estas criaturas para pasar tan desapercibidos? ¿Habrá otros mayores en el interior del Gobi, o bajo la arena? Hay que tener en cuenta que esa región del planeta es tremendamente hostil y nunca ha sido explorada en profundidad, no sería raro que una especie se escondiese allí a la espera de ser descubierta. De hecho una de las expediciones en busca del gusano volvió con serpientes y largartos nunca vistos antes.

Como idea para comenzar aventuras, se puede jugar una partida de exploración en busca del gusano, desde la simple "caza del monstruo" hasta algo más al estilo La Llamada de Cthulhu o Conspiración X. ¿Qué pasaría si los allghoi khorkoi que avista la gente son las larvas, o los parásitos, de algo mucho más tenebroso? Por otra parte los gusanos pueden ser la primera línea de defensa de una criatura mucho mayor, un dios primigenio descendido en el desierto que los usa para protegerse hasta que adopte su forma final.

Avanzar hacia el interior puede descubrir ruinas que han quedado al descubierto tras un terremoto y sobre las que se hacen ritos milenarios para invocar a estos y otros seres. Varios gobiernos puede tener interés en capturar vivos algunos ejemplares para usar su ácido o su campo eléctrico como armas, una vez descubiertos sus secretos. ¿Podrían los gusanos ser los restos de una colonia extraterrestre que quedó sepultada por la arena hace milenios? Con todos esos elementos se puede montar una campaña que no sólo se limite a Mongolia sino que lleve a los protagonistas mucho más lejos, incluso a otras dimensiones.

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