lunes, 5 de mayo de 2008

Martin, un estudiante americano de matemáticas, viaja a la universidad de Oxford con la intención de realizar su tesis dirigido por su ídolo, el profesor Arthur Seldom. Un crimen del que ambos son testigos les hará formar equipo para cazar al asesino, que parece saber mucho sobre juegos de lógica... y sobre ellos mismos.

A la hora de rodar esta película Alex de la Iglesia tuvo la suerte de contar con un escenario con personalidad, la universidad que le da título, y actores de habla inglesa de reconocida categoría. Elijah Wood, que sigue intentando dejar de ser Frodo, da la réplica a John Hurt y Leonor Watling en una intriga que podríamos catalogar como "thriller con asesino en serie inteligente". Como curiosidad, aquellos que hayan visto la serie Torchwood reconoceran a Burn Gorman en el papel de Podorov.

También como detalle interesante, "Los Crímenes..." se basa en una novela del autor argentino Guillermo Martínez, titulada "Crímenes Imperceptibles". Mis sospechas de que Alex de la Iglesia había escapado de España para no acabar encasillado dentro del "cine español" son pues infundadas.

Lo que sí que es evidente es que, en un país que reniega de todo lo que huela a producto nacional, con pseudo-actores intepretándose a sí mismos e historias manidas, tener aspecto "de fuera" como mínimo abre puertas. Y consigue de paso asegurarse una afluencia mayor a las salas de proyección, lo que es igual a más dinero en caja y productores contentos. Ante la pregunta de si la calidad es mejor... lo parece, aunque algunos títulos recientes como "El Orfanato" han demostrado que es posible lograr esa "textura" en las imágenes sin recurrir a rodar en Inglaterra o EE.UU. Que sea sinónimo de éxito, ya es algo es diferente.

Dejando de lado la reflexión sobre la cinematografía patria y volviendo a "Los Crímenes...", creo que después de la campaña de promoción que acompañó a su estreno me había hecho demasiadas ilusiones. La película me ha decepcionado tanto a nivel de argumento como en el trabajo de sus actores principales, aunque en este último caso sospecho que es el lastre del guión lo que les hace parecer acartonados y faltos de vida.

Para empezar, su presencia en pantalla es circunstancial, no nos transmite casi nada de sus motivaciones ni su trasfondo. Los protagonistas se limitan a reaccionar ante los crímenes o a interactuar unos con otros, sin que sepamos muy bien por qué se decantan hacia una cosa u otra, más allá de lo superficial. Los matemáticos tienen diálogos "profundos" sobre teorías que el espectador no conoce y que acaban por no interesarle (y eso que se supone que son la base fundamental de lo que está ocurriendo).

Una crítica en internet la acusa de pretenciosa, y estoy de acuerdo. Con la excusa de las matemáticas o la lógica, se crea un misterio con un asesino en serie, que en vez de ser en cualquier universidad, es en Oxford (¿no suena tan bien "Los Crímenes de La Complutense"?), y en vez de pasarle a personas corrientes, los que se topan con ello son genios de la reflexión que intentan hacer su propia versión de Sherlock Holmes y se ven rápidamente faltos de argumentos y de carisma. Usar temas de fondo peculiares para hacer diferente una trama, como por ejemplo ocurre con la medicina en la serie House, es aceptable. Pero siempre que uno pueda llevar al espectador a su terreno y logre que entienda, se interese y sea cómplice. Si el público tiene que quedarse tras la barrera y escuchar un intercambio de frases ingeniosas entre falsos cerebritos, el efecto que se logra es el contrario.

En toda la cinta sólo me engancharon dos momentos: la primeras escena, en la que Wittgenstein escribe su tratado de filosofía mientras las bombas caen a su alrededor en una trinchera de la Primera Guerra Mundial (por épica), y la historia del estadístico lisiado obsesionado con los tests. Ese fragmento en concreto me pareció que contenía imágenes más poderosas e impactantes que todo lo demás y me recordó al "Pi" de Aronofsky. Estaba bien contado, bien rodado y dejaba con la boca abierta, matemáticas incluidas. Así me habría gustado que fuera "Los Crímenes de Oxford".

1 comentarios:

  1. [...]aquellos que hayan visto la serie Torchwood reconoceran a Burn Gorman en el papel de Podorov.

    Ya me parecía a mí que me sonaba. Además era mi personaje favorito de la película, nunca he visto un estudiante de doctorado tan bien interpretado.

    Para mí lo peor de la película cuando "deducen" por el libro de medicina quién es el asesino. Me estuve acordando todo el rato (por lo absurdo) de las caras que pone Miky Nadal en la parodia que hicieron en "La Hora Chanante" de "Sospechosos Habituales".

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