domingo, 20 de abril de 2008

"Las Crónicas de Spiderwick" podría pasar por la enésima adaptación al cine de una serie de novelas juveniles, aunque quizá llega un poco tarde a un panorama donde la saga de Harry Potter, Las Crónicas de Narnia, Los Seis Signos de la Luz o La Brújula Dorada han agotado la capacidad de sorpresa de los chavales. De todas formas si siempre hay público para las nuevas producciones de Disney o Pixar, ¿por qué no intentar repetir la fórmula?

Literariamente, las "cronicas" son cinco libros que narran las aventuras de una familia que se muda a un viejo caserón para descubrir que su antiguo propietario, un pariente lejano, era un experto en seres fantásticos. No sólo eso, sino que había logrado contactar con ellos y ganarse su amistad. Antes de desaparecer misteriosamente sus experiencias quedaron recogidas en un manual de campo que ahora todos codician.

Lo que diferencia a "Las Cronicas..." de otras películas del género es su modestia, incluso a nivel argumental. La historia se centra en cómo sobrevive una familia corriente a su encuentro con ogros, trasgos y goblins, sin que haya de por medio un "elegido" con poderes especiales. Es más, el protagonista no es un niño inadaptado y separado de sus padres que tiene que salvar el mundo, sino dos gemelos, su hermana mayor y su madre. El escenario tampoco es un mundo mágico paralelo sino casi el patio de atrás de una casa en el bosque.

Al menos la misión si que está a la altura de las expectativas: evitar que el malvado ogro Mulgarath, un cambiaformas de terrible poder, se haga con el libro que cuenta los secretos de todas las razas fantásticas. Conociendo sus puntos débiles no tardaría en exterminar a aquellas que se interpusiesen en su camino.

La historia se cuenta sin grandes alardes, como el cuento que es. Quizá por eso mismo llega a ser más cercana y creíble que Narnia o La Brújula Dorada. En varios sitios he escuchado que podría compararse al cine de los 80, como Los Goonies o Los Gremlins, por su afan de divertir y tratar de narrar algo sin adoctrinar ni tener un doble sentido metafórico más elevado. No hay una lucha del Bien contra el Mal con mayúsculas, el objetivo es pasar el rato, sin más.

Los efectos especiales ayudan a lograr ese fin. Hay escenas espectaculares, pero en general lo que vemos son criaturas bien retratadas y con un aspecto que puede resultar familiar, como si surgiesen de ilustraciones antiguas de Alicia en el País de las Maravillas. Los goblins son el mejor ejemplo de ello (en especial el jefe, con su atuendo y su sombrero).

Pero quizá su mayor virtud también sea su mayor defecto. Un buen escenario y unos buenos personajes crean algo memorable si al final consiguen emocionarnos, y Spiderwick acierta en todo menos en eso. Los clásicos de los 80 tenían esos momentos álgidos en los que te quedabas pegado a la pantalla para saber qué les ocurriría a los protagonistas después. Aquí ocurre solo a ratos, y no con la intensidad que debería. Puede que a los gemelos les falte algo de carisma para que nos identifiquemos con ellos, quién sabe.

Aparte de eso, otros aspectos a mencionar serían que se hace corta y en ocasiones parece que las cosas ocurren demasiado rápido, algo normal si tenemos en cuenta que condensaron cinco libros en 97 minutos.

En conclusión, una buena película que no termina de enganchar pero que quizá con el tiempo se acabe convirtiendo en un clásico.

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