martes, 11 de marzo de 2008

Entre mis recuerdos de chaval hay muchos asociados de forma irremediable a los cómics. De niño los pocos tebeos que conseguía (entonces no tenían otro nombre) eran los que me dejaban mis amigos o los que hojeaba en las tiendas "no especializadas". Al volver del colegio me quedaba embobado frente al lateral del kiosko de mi barrio viendo el incesante cambio de portadas, la mayoría de series que ahora sé que siempre han estado ahí, como X-Men o Spiderman, y otras más extrañas, como Jan Europa, Alucine, Más Allá del Suspense o Manos, Guerrero Indómito, una copia descarada de Conan.

Mientras mis padres se dedicaban a hacer la compra en el supermercado, yo me quedaba en la sección de librería y devoraba uno tras otro los Tintín, Astérix y Obélix o Lucky Luke que caían en mis manos. Si mi memoria no me falla no era el único que lo hacía, y todavía hoy sonrío cuando veo niños sentados en esos mismos pasillos. Esos álbumes eran, y siguen siendo, diversión, humor y originalidad a partes iguales, tanto para críos como para adultos, algo muy difícil de lograr.

Nunca me decidí a invertir mis escasos ahorros en ninguna serie regular y tenía envidia de los que podían hacerlo. Con el tiempo conseguí, prestada, una interminable colección de Transformers y otra de Alpha Flight, no menos interminable. Ninguna de las dos destacaba por su calidad, y me demostraron que lo mío no eran las grandes sagas, pero entre sus páginas se escondían miniseries de ROM, Caballero del Espacio o Micronautas que si que merecían la pena. Lo mío era lo alternativo y minoritario, ya desde entonces. Con quince años me daba igual leer Blueberry en la biblioteca de mi barrio, Valerian, Agente Espaciotemporal en la del pueblo en el que veraneaba, o El Astrágalo de Casiopea en los viejos comics semanales ¿o mensuales? de Spirou que me regalaba mi tío. Por suerte para mi, hasta el cesto de las revistas de la peluquería que había debajo de mi casa escondía números sueltos de Strontium Dog. En realidad no le hacía ascos a nada, no como ahora, que por escasez de tiempo o de ganas me he vuelto más selectivo, lo que también significará seguramente que me pierdo muchos tesoros ocultos.

Lo que gané en esos años fue material con el que alimentar mi imaginación y la posibilidad de sorprenderme constantemente. Ya no me quedaba con Mortadelo y Filemón (El Sulfato Atómico, brutal), Zipi y Zape o Carpanta, geniales por otra parte, sino que abarcaba todos los géneros, desde el oeste a la ciencia ficción pasando por aventuras sobrenaturales que si hubiese conocido a Lovecraft habría etiquetado como "al estilo Llamada de Cthulhu".

Crecer supuso cambiar de fuentes y conocer CIMOC y Zona 84 cuando esas revistas ya estaban difuntas, o casi, y podía comprarlas al peso. Las historias de todo tipo y los dibujos preciosistas seguían ahí. Pero todo va a menos y hubo una etapa de transición en la que compré cómics puntualmente, a pesar de encontrar mi primera librería dedicada casi exclusivamente a ello y que en las estanterías apareciesen títulos que ahora se han convertido en clásicos. La negritud de Sin City nos saludó a la entrada durante meses. La universidad fueron años escasos en cuanto a viñetas, a excepción de Calvin & Hobbes, hasta que un día compré mi primer The Sandman de segunda mano y retomé la afición. Para entonces podía elegir entre Watchmen, V de Vendetta, El Regreso del Señor de la Noche... las tramas adultas y oscuras no es que fuesen nuevas en el género, pero quizá si para mí. En la misma época leí Ronin, Arkham Asylum y Corto Maltés, La Balada del Mar Salado, que me confirmaron que las cosas ya no eran como yo las recordaba. El cómic había pasado de ser sinónimo de fantasía y aventuras coloristas a convertirse en un reflejo de la realidad más oscura y sucia, sin perder ni un ápice de espectacularidad.

Creo que puedo decir sin dudar que los cómics han cambiado mi manera de contar historias, y por extensión, de ser master de juegos de rol . Además de todo lo mencionado ya (creatividad, originalidad, fantasía, la idea del ritmo y de pensar siempre en entretener y divertir), el trabajo de Neil Gaiman y Alan Moore me hizo darme cuenta de la importancia del trasfondo y la documentación, que la magia tiene su espacio incluso en la trivialidad cotidiana y que las historias clásicas tienen fuerza siempre. Lo mismo podría decir de Frank Miller, pero en su caso referido a lo más básico: amor, honor, odio, ira, violencia, venganza, cualquier argumento que queramos que perdure debe hablar de las pulsiones humanas comunes a todos. Es curioso que lo haya visto de forma más clara a través de las viñetas que de las páginas de muchas novelas. Quizá en eso reside su poder.

Por último, me gustaría aportar un pequeño ranking de mis preferencias personales:
  • El cómic que más he releído: The Sandman
  • El que siempre conservaría: Little Nemo in Slumberland
  • La obra maestra: Watchmen
  • El cómic de culto: Strontium Dog
  • La escena de cómic grabada en mi memoria: Batman encaramado en un tejado como una gárgola bajo la lluvia, después de descubrir que Robin ha sido convertido en vampiro... y que él también.
Si alguien quiere unirse y comentar sus favoritos, será bienvenido.

10 comentarios:

  1. Sin duda Sandman y Watchmen son de los mejores, pero yo siempre conservaré en mi corazoncito la saga de Crisis en Tierras Infinitas de DC, que me desvirgó en lo que ha Superhéroes se refiere, y los Conan de John Buscema - que me introdujo a los cómics en general y a la fantasía en particular (sin contar con los Hulk que leía también en la peluquería del barrio). :D

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  2. OHH Transformers que buena saga de comics, recuerdo mi infancia y mi perdida colección de comics.

    Hoy en día como buen fan rescato mi colección de comics de Robotech y su nueva tirada de comics gracias a Tomy Yune.

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  3. El cómic que más he releído: Realmente no es un comic, sino toda una coleccion. Hellblazer. Hay historias que me las he leido varias veces.

    El que siempre conservaría: El recopilatorio que me regalaron el año pasado de Mafalda. Me parece impresionante el leerlo de vez en cuando y seguir pareciendome tan acida como el primer día, sino mas.

    La obra maestra: Varios. Quiza los de Daredevil y Electra de Frank Miller.

    El cómic de culto: No recuerdo el nombre. Era uno que iba sobre soldados cuya piel era de color azul. Cuando uno de ellos moría, sus compañeros cogian sus biochips y los insertaban en el macuto, en el casco o en el arma. Con posterioridad podian hablar con ellos como si estuvieran vivos. El comic iba de uno de esos soldados cuyos compañeros habian muerto y estaban en dichos accesorios.

    La escena de cómic grabada en mi memoria: Una escena de Dare Devil, con Electra a su espalda y un maestro de artes marciales entre los dos, mirando los tres hacia la oscuridad. El maestro pregunta:
    - ¿Les veis?
    Electra contesta:
    - No.
    Dare Devil dice:
    - Son cinco.
    Y finaliza el maestro:
    - Dos mas en el piso de arriba.

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  4. Kano, el cómic de culto que comentas es Rogue Trooper, de la serie semanal 2000AD, donde también se publicaban Juez Dredd, Robo-Hunter y Strontium Dog.

    La escena de Daredevil-Elektra que describes también me impactó a mi.

    Un saludo a todos.

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  5. Ese, ese :-D

    Muchas gracias por recordarmelo :-D

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  6. Sin duda los lectores de comics nos hemos visto muy influenciados a la hora de jugar rol, tanto arbitrando como de jugador. Yo añadiría a la lista Hellblazer, imposible olvidar a mi bastardo favorito xD.

    Saludos!

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  7. Son tantos, tantos... No sé cuáles destacar.

    Cuando era pequeño devoraba todo lo que caía en mis manos, pero no pude seguir ninguna serie. Mortadelo y Filemón y Zipi y Zape siempre han estado ahí. Algunos que despertaron mucho mi imaginación: Manos, Jan Europa, los 1984 y Zona 84, Transformers (a pesar de lo malos que eran).

    El primer tebeo que empecé a coleccionar, Conan. El segundo Nathan Never, y qué rabia me dió cuando dejaron de editarlo aquí. Tanta rabia que empecé a coleccionar una serie manga, Mai; la primera de muchas.

    Y me estoy enrrollando, sólo terminar comentando que si hay algo que realmente ha 'ensanchecido'mi conocimiento del mundo del comic es el eMule.

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  8. como se llama el comic en el que batman es un vampiro?

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  9. No estoy seguro pero probablemente sea la novela gráfica "Batman & Dracula: Lluvia Roja", (aunque yo lo recuerdo como un número suelto de la serie regular).

    "Lluvia Roja" es una realidad alternativa en el universo de DC y tiene dos secuelas, "Bloodstorm" y "Crimson Mist".

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  10. Hoy mi lista es esta, otro día será otra.

    * El cómic que más he releído: Tintin
    * El que siempre conservaría: Watchmen
    * La obra maestra: From hell
    * El cómic de culto: Tess Tinieblas
    * La escena de cómic grabada en mi memoria: Hay bastantes en The Sandman que forman parte de mi galería personal, algunas de ellas son puro spoiler.

    Y una de las grandes virtudes el cómic es su capacidad para explicar historias de todo tipo sin límite presupuestario ni de tiempo. Vale tanto hacer una historia de Valerian como Ghost World, y es un medio rápido, normalmente no requiere tanto tiempo como la literatura por lo que es fácil recibir muchas ideas de los cómics en escasos lapsos de tiempo (ideas acompañadas por el elemento visual de los dibujos, cosa que también resulta sumamente útil).

    Un saludo

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