lunes, 31 de marzo de 2008

Este objeto formaba parte de una subtrama de mi campaña de Hyperion, aunque los jugadores no llegaron a toparse con él. Se puede usar como objetivo, detalle extraño o mcguffin en otras partidas de ciencia-ficción, fantasía medieval u horror actual, cambiendo los detalles de su ubicación.

El Cubo es un artefacto de procedencia desconocida de 7 cm de lado cuya superficie tiene un tono marrón y una textura similar al cuero. Parece estar formado de partes cosidas o pegadas, con formas que recuerdan la escritura árabe, rostros humanos o siluetas de animales, además de otros símbolos irreconocibles, grabados en épocas y con estilos muy diversos. En una inspección más detallada puede que el observador descubra que esa capa superficial asemeja la piel muerta más de lo que uno cabría suponer: entre algunos de los pliegues agrietados que lo surcan se entrevé un interior grisáceo que late o vibra levemente.

Aunque ha conocido muchos emplazamientos a lo largo de su historia, el actual es un minarete de planta cuadrada y 90 metros de alto por 6 de ancho situado a las afueras de Túnez, que tiene la peculiaridad de carecer de puertas o ventanas, algo desconcertante para el visitante ocasional pero que los lugareños asumen como natural. Sólo en su parte superior, cerca de la cúspide, se adivina una balconada que esconde aberturas para el paso de la luz. Este edificio, aislado en una antigua plaza de la ciudad, no se puede visitar y es celósamente vigilado por las autoridades, más por costumbre que por saber en realidad lo que esconde.

Si alguien se asomase al interior por una de las estrechas ventanas se llevaría una sorpresa adicional: el minarete es totalmente hueco en su interior y está lleno de agua, como si se tratase de una gran cisterna. En el centro puede verse emerger una columna, iluminada por los pocos rayos solares que logran colarse desde el exterior. El Cubo flota sobre ella, levitando y girando sin ayuda de cables o mecanismos visibles. El truco, si lo hay, es tan perfecto que incluso alguien a pocos centímetros del artefacto no será capaz de hallarle explicación.

Pero llegar a él no tan es sencillo. No hay lugar donde poner los pies ya que la columna, de unos escasos 20 cm de lado, surge directamente del agua (cristalina, por otro lado).Si alguien se descolgase con cuerdas desde las ventanas, quedaría todavía a varios metros del objeto. Moverlo de forma descuidada o empujarlo puede provocar que salga del "haz invisible" de la columna, caiga y se hunda rápidamente. Tomarlo con la mano provocará una sensación de cosquilleo en la palma que tardará un rato en desaparecer, aunque deje de tocarse el Cubo.

Tanto si los protagonistas han llegado allí por casualidad, contratados para "recuperar" el objeto por un coleccionista con pocos escrúpulos o siguiendo leyendas ancestrales sobre el artefacto, lo más probable es que desconozcan su poder, o mejor dicho, su maldición. Como mucho sabrán que su mero contacto es peligroso y que el agua ofrece alguna protección.

El Cubo es la "semilla", por llamarla de alguna manera, de un organismo basado en el silicio que asimila todo tipo de material inorgánico, creciendo y expandiéndose sin control y con una única debilidad: evita cruzar grandes masas de agua. Su forma original es cúbica, pero bastará un breve contacto con el mismo suelo para que se abra como una flor y numerosas raices nudosas de color gris y duras como la piedra se extiendan en todas direcciones. Su tamaño crecerá exponencialmente mientras consume pierda, metal, cristal, etc. En unos minutos puede engullir un edificio y en unas cuantas horas, una ciudad entera.

No posee órganos sensoriales, ni un centro definido, no se mueve ni tiene una "vida" en el sentido convencional de la palabra. Tampoco posee órganos internos e incluso la más pequeña de sus partes puede reproducirse a la misma velocidad y con la misma "hambre" voraz. Como una piedra, es inmune al calor y al frío, aunque las temperaturas extremas pueden ralentizar su avance. No tiene conciencia y no persigue a sus enemigos, a los que puede ocurrirles tanto ser ignorados por las ramificaciones de este ser informe como caer aplastados por una expansión desbocada del mismo.

Una vez sea liberado, encontrar la manera de detenerlo puede llevar a los jugadores a un encadenamiento de búsquedas desesperadas. Descubrir el origen del Cubo y si su amenaza infectó la Tierra en alguna época anterior puede dar pistas para su derrota. Mientras tendrán que evitar a aquellos -gobiernos, iluminados, fanáticos religiosos- que quieran hacer de la criatura un arma biológica imparable. El tiempo corre en su contra y deberán ser conscientes de que a la larga ni los cauces de los ríos más caudalosos ni los océanos supondrán barreras seguras.

3 comentarios:

  1. Este tipo de objetos tan originales sin duda le dan una vidilla especial a la partida poniéndolo en manso de los jugadores desde su principio a su final. En cualquier partida seria útil para dar pie a una buena campaña. Estaría muy bien dejarlo en manos de los jugadores para que ellos la líen y se desesperen un poco xD.

    Saludos!

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  2. Yo algo asi no lo pongo en manos de mis jugadores ni loco....

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  3. Yo sí, y estoy deseando... A ver si los engaño pronto... Buahahahaha!!!!


    Gracias por la idea!

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