viernes, 26 de octubre de 2007

Si tuviese que elegir una novela que sintetizase lo que significa para mi el género fantástico, esa sería "Bosque Mitago". Publicada en 1984 por Robert Holdstock, narra la peculiar relación que mantiene una familia con el bosque cercano a su hogar, que resulta ser una auténtica fuerza creadora natural, capaz de interpretar la imaginación humana y convertirla en realidad.

Stephen Huxley regresa después de la II Guerra Mundial a su pueblo natal. En su casa, situada en la linde de un bosque antiguo, sólo queda su hermano Christian, obsesionado por la muerte de su padre y por lo que cree ver entre los árboles. Cuando éste desaparece, Stephen se verá en la necesidad de desentrañar los secretos de su familia y de lo que le aguarda entre la espesura milenaria.


"Mitago" viene de las palabras "mito" e "imagen", y es una forma de denominar a aquellas criaturas que son imágenes míticas convertidas en seres de carne y hueso por el poder del bosque. Los mitagos son cualquier cosa que los pobladores, antiguos o modernos, hayan podido imaginar a lo largo de los siglos: desde un chamánico Merlín a la versión más salvaje de Robin Hood. Todos caminan por ese territorio, ligados a los árboles, la última conexión con un mundo antiguo e incomprensible en el que lo que los seres humanos adoraban podía hacerse tangible.

Holdstock intenta hablarnos de lo fuerte que pueden ser la imaginación y las creencias (no necesariamente religiosas), además de recordarnos que no todo entre el cielo y la tierra está explicado. El bosque de Ryhope que visitan los protagonistas es un pequeño reducto comparado con la infinita selva que antes cubría Europa, y en el fondo representa nuestra propia convicción de que lo sobrenatural habita entre nosotros, una convicción que ha pasado de la seguridad total que tenían nuestros antepasados a nuestro escepticismo ilustrado.

Lo que hace especial a "Bosque Mitago" es la sensación de maravilla que provoca, hablando de lo irreal de una forma que suena tan familiar que casi da miedo. Es fácil ponerse en situación y entender que en el bosque seguimos enfrentándonos a lo desconocido, y cuando la barrera del razonamiento científico cae, todas nuestras fantasías pueden llegar a cobrar vida. Nuestra mente es leída por la energía subyacente en ese lugar antiguo... o quizá nosotros mismos contribuimos a ella, y hace que podamos caminar junto a nuestra versión moderna e idealizada del Rey Arturo, a la que tenían los pueblos celtas, a la caballeresca del siglo XII... o todas a la vez.

Como historia en si, el libro es también un viaje iniciático, uno de los más espectaculares que cualquier lector pueda emprender. Ningún aficionado al género debería perderse esta expedición a través de mitología, fantasía y superstición.

4 comentarios:

  1. Mi novela favorita de fantasía, salvo quizá por Lavondyss. Concuerdo contigo.

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  2. Sí, pero si "Bosque Mitago" fuera una canción de cuna, "Lavondyss" sería algo así como un canto satánico.
    Un final escalofriante.

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  3. Hey, esta novela se oye sumamente interesante...

    La buscare de inmediato...

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  4. Esta novela me gustó mucho, me la leí cuando tenía como 15 años hace 11 años más o menos y hasta hace como 2 años leí Lavondyss... pero no he podido conseguir los demás libros del ciclo de Bosque Mítago... alguien podría decirme dónde encontrarlas o de donde puedo bajarlas?

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