jueves, 31 de mayo de 2007

Me han parecido interesantes unas frases que escuché ayer en un reportaje sobre cómo se rodó La Maldición de la Flor Dorada. Su autor es Zhang Yimou, director entre otras de Hero y La Casa de las Dagas Voladoras.
Si incluyes una escena de acción en la historia olvidándote de las relaciones entre los personajes que la interpretan, no estás creando nada.


La acción sólo es un elemento más, una herramienta al servicio de lo que se cuenta.

En una entrevista sobre La Casa de las Dagas Voladoras:

No tiene interés hacer simplemente una película de acción. Antes de rodar escenas de lucha, necesitamos profundidad en los personajes y la historia.

Hacer que los combates tengan sentido y que se relacionen de alguna manera con los personajes (PJs y PNJs) parecen cosas muy obvias, pero creo que tendemos a olvidarlas cuando escribimos guiones para aventuras.

4 comentarios:

  1. Es verdad, pero el problema suele ser que los jugadores ven las escenas de acción (y especialmente las de combate) como un mero reto a superar. Un obstáculo más, a veces el más entretenido de la partida. Y tienden a olvidar las implicaciones morales de ese mismo combate o contra quien combaten o quien se juega la vida.

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  2. Ahora vas......

    y se lo explicas a los jugadores de D&D.

    Muahahahaha que malo soy.

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  3. NK, o a los de Vampiro, que el "narrativo" para muchos es narrar cómo reparten a diestro y siniestro sus personajes.

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  4. El que se diseña un vikingo con hacha danesa como PJ es porque su idea de las relaciones personales es repartir hostia fina.

    "Jorgen Jorgensson se volverá a enfrentar a los invasores noruegos. Pero ahora... ¡es personal!"

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