martes, 13 de febrero de 2007

Es difícil confiar en que una saga de películas recupere el rumbo, sobre todo después de 21 entregas, como es el caso de James Bond. Sin embargo de "Casino Royale" tenía buenas referencias y ninguno de los prejuicios hacia el nuevo actor que surgieron durante el rodaje. Realmente, que Daniel Craig sea más bajo, rubio o musculoso que los anteriores es secundario, Bond para mí no es una persona sino un concepto. Es la encarnación del agente secreto seductor, canalla y con miles de recursos que sobrevive a lo que cualquier organización criminal pueda echarle.

De Craig había visto "Layer Cake", una película de 2004 titulada en España "Crimen Organizado" que me dejó muy buen sabor de boca. Otro papel de tipo duro e ingenioso que casi con total seguridad pesó mucho a la hora de elegirle como nuevo 007. Eso y que pidiese menos dinero que Pierce Brosnan.

"Casino Royale" nos lleva al pasado del agente secreto más famoso del mundo. Recien nombrado doble cero y con su licencia para matar en rodaje, Bond debe enfrentarse a Le Chiffre, un siniestro banquero de terroristas que hará cualquier cosa por ganar una millonaria partida de poker en el Casino Royale de Montenegro.

Sobre esta película me gustaría poder hacer una reseña estilo revista, con "lo bueno" y "lo malo", pero me ha gustado tanto que será difícil. Me he encontrado un Bond diferente, con carisma, alejado de las estridencias y los fuegos artificiales gratuitos de anteriores entregas. Y lo siento por Pierce Brosnan, que yo veía como la encarnación perfecta de James (sólo hay que ver "Goldeneye") antes de que se volviese autoparódico. No hay gadgets imposibles ni villanos que planeen la destrucción del mundo. Sigue habiendo acción, persecuciones arriesgadas, mujeres seductoras y todo eso que nos gusta tanto. Pero le han dado un sentido, incluso dentro de ese universo tan exótico y exagerado en el que se desarrollan sus aventuras.

Mención aparte merecen los secundarios: Eva Green está impresionante como Vesper Lynd y Mads Mykkelsen retrata a Le Chiffre con rasgos muy bien escogidos, haciéndole cruel pero también humano.

También me han gustado los detalles en los que se ve la creación de la personalidad del agente, las razones de que le guste esto y aquello, desde los Aston Martin hasta el martini con vodka agitado, no removido. La primera vez que Daniel Craig entra en el casino con smoking, uno piensa: "es Bond". Un gran acierto, sin duda. Han logrado no sólo un nuevo comienzo para la serie, sino también una gran película. Mis felicitaciones.

0 comentarios:

Publicar un comentario