martes, 3 de octubre de 2006

Han pasado unos cuantos años desde que Don Johnson y Philip Michael Thomas recorriesen las calles de Miami en su Ferrari Testarossa pero mentiría si dijese que no recuerdo con cariño esa serie, emblemática de los 80: "Miami Vice". El tema central, con los acordes de música electrónica, acompañando a los flamencos rosas, las escenas de frontón y a Sonny Crocket disparando con una MAC-10 apoyado en su coche. Qué tiempos aquellos.

A pesar de que Colin Farrell no me cuadraba demasiado para el papel principal (de Jamie Foxx también tenía mis dudas), había que concederle un poco de margen al director. Michael Mann es el artífice de títulos como "Heat" o "Collateral" y se le puede acusar de muchas cosas pero no de no saber cómo hacer una buena película. Asi que con buen ánimo uno va al cine y... .

Para empezar la fotografía es muy buena y la forma de rodar se sale bastante de lo habitual. Los encuadres y los ángulos de cámara hacen que te des cuenta de que hay realmente "alguien" detrás de todo y no un simple ruedaplanos de Hollywood. La ambientación y el estilo están bien conseguidos y el salto de los 80 al 2006 no es tan brusco como pudiera parecer. Ya no hay trajes de Armani con camisetas ni Testarossa, pero se mantiene la personalidad en los detalles. Por último las escenas de acción son impecables, con un aspecto muy profesional. Dan ganas de sacar las miniaturas y el mapa cuadriculado para recrearlas a nivel táctico.

Y eso es todo, porque en lo que respecta a personajes y guión... "Corrupción en Miami" flojea. El arranque es muy rápido, demasiado para mi gusto, porque se pasa de una a escena a otra con poca continuidad. Parece que Mann está impaciente en poner todas sus fichas en juego para luego empezar con la verdadera película. Nuestros queridos Sonny Crockett y Ricardo Tubbs están sobreactuados, excediéndose en su papel de chicos duros. En realidad todo el mundo se pasa de duro en esta película. Como diría NK, parecen jugadores de rol, es fácil imaginar la escena en una partida: "pues ahora saco una granada" o "voy detrás de la chica". Uno se pregunta por qué se molestan en presentar el negocio de la droga como algo tan elitista si al final gana el que tiene las armas más a punto.

Mediada la película todo mejora, quizá porque con la situación ya encarrilada hay posibilidad de desarrollar las relaciones entre personajes. Es una pena que eso se quede en intención y no tenga la profundidad de "Heat", por ejemplo. Tampoco hay secundarios fuertes como para hacerlo, porque seamos realistas, ¿qué aporta Arcángel de Jesús Montoya? ¿Y hay alguien que se llame así realmente? Parece que todos los capos de la droga sudamericanos tienen que tener un extraño nombre compuesto (me estoy acordando del Hector Juan Carlos 'Johnny' Tapia que intepreta Jordi Mollá en "Dos Policías Rebeldes II"). Que yo sepa te puedes llamar Pablo Escobar y funciona igualmente bien.

En conclusión, es una película entretenida pero que no llega al nivel de otras de Michael Mann. Parece un capítulo piloto de alguna serie, sin gancho y sin profundidad. Si no fuese por el nombre que la acompaña probablemente pasaría sin pena ni gloria, pero el nombre es muy poderoso en estos tiempos de falta de originalidad... asi que preparémonos para la inevitable "Corrupción en Miami 2".

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