jueves, 15 de junio de 2006

Ahora que la V significa otra cosa (V de Vendetta), es bueno recordar una serie que marcó nuestra infancia y en la que también se veía a alguien pintando sobre un cartel pseudofascista. La escena en concreto era muy simbólica: un chaval ensucia con spray un cartel de los Visitantes, hasta que un hombre mayor se le acerca, se lo quita de la mano y dibuja la uve roja, mientras dice "V, por la victoria".

La miniserie original comenzó como un proyecto convencional sobre la ocupación nazi de Francia y el movimiento de resistencia. Aparentemente la Historia con mayúsculas no era suficientemente interesante para los ejecutivos de la NBC, que decidieron inspirarse en el éxito de Star Wars y cambiar a los alemanes por alienígenas y a Europa por toda la Tierra. Y los planes de conquista, por algo más siniestro.

Hoy en día "V" sigue siendo un ejemplo básico de cómo contar una buena historia, manteniendo el interés a cada momento. Desde la espectacular llegada de las naves nodriza, que sería imitada en "Independence Day", a la cadena de descubrimientos que llevan a los protagonistas y a los espectadores a darse cuenta de que están ante una invasión en toda regla ¡llevada a cabo por lagartos disfrazados! Donovan, un cámara de televisión testigo por casualidad de los horribles secretos que guardan los enormes platillos volantes (los lagartos quieren algo más que el agua de nuestro planeta), se convertirá en lider de la resistencia. En su contra tendrá a una de las villanas más memorables de la ciencia ficción, la terrorífica Diana.

La miniserie, a la que casi habría que llamar "película para televisión" constaba de dos capítulos, a los que luego seguirían una secuela y una serie completa, que desarrollaba la trama mucho mas allá. Pero es en esas primeras tres horas donde se descubre lo que está ocurriendo, donde hay tensión dramática y se presentan a los personajes que luego serán emblemáticos. Con más de veinte años de diferencia los efectos especiales pueden parecer arcaicos, pero recuerdo la impresión de ver esos enormes discos sobrevolando las ciudades, las pequeñas naves de transporte blancas, los láseres... . Por no hablar de los uniformes rojos, la parafernalia de estilo nazi, las banderas y el símbolo que luego se haría archiconocido.

Por encima de todo, lo que me gusta de "V" es el realismo con el que se plantea la invasión. El engaño inicial, el colaboracionismo, la resistencia, es natural que suene tan familiar y tan creible porque son hechos realies, solo que ocurridos 40 años antes, en la II Guerra Mundial. Una razón más para recomendarla a todos aquellos que no la hayan visto, o para revivirla de nuevo los que si.

3 comentarios:

  1. Solo reseñar una cosa.

    El genial desarrollo que tuvo la primera parte de la serie tuvo un bajón de guion impresionante desde el momento en el que nació la hija entre un lagarto y una humana.

    Una lastima.

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  2. No es que se plantee realismo en la serie. Es que realmente en sus orígenes era una serie ambientada en la segunda guerra mundial, con los nazis y la resistencia francesa.

    El tema es que a la productora no lo molaba la idea, así que la modifico con marcianos (que es lo que se llevaba entonces) y funcionó.

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  3. Un pedazo de serie como la copa de un pino. Lástima que revisarla hoy en día pueda resultar un doloroso ejercicio al ver lo malamente que ha envejecido.

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