martes, 6 de junio de 2006

Un furgón blindado queda cruzado en un puente, en una noche nevada. Pronto es rodeado por criaturas de piel pálida que se mueven arrastrando los pies. Antes de que puedan acercarse, la puerta se abre y una figura armada hasta los dientes surge de su interior para acabar con ellos entre una nube de plomo.

Como el trailer de una película, el episodio piloto de una serie suele estar pensado para enganchar al espectador. El de Gungrave lo logró totalmente, al menos en mi caso. ¿Lo malo? Que el resto de capítulos no se parecen en nada a ese. ¿Lo bueno? Que sigue siendo una gran historia, del principio a fin, aunque no tenga el tono que se presupone.

Gungrave es la historia de dos amigos, Brandon Heat y Harry McDowell, que emprenden una escalada hacia la cúspide de Millenion, el sindicato del crimen más poderoso de la ciudad. En el camino perderán unos camaradas, conocerán a otros y pondrán a prueba su propia amistad. En la mejor línea de Martin Scorsese, esa primera parte de la serie refleja la capacidad corruptora del poder y como la ambición puede romper todos los lazos, convirtiendo a los hombres en monstruos.

Y en la segunda parte, hay monstruos de verdad. El cambio es progresivo y tiene sentido, aunque sorprende un poco pasar del realismo de las calles a lo fantástico, con zombies y resucitados. Hay más acción y todo se parece más a una serie convencional de este tipo, digamos Hellsing o Vampire Hunter D.

Como nota curiosa, la inspiración de todo es un juego de Playstation, un buen ejemplo de cómo el derivado puede superar al origen. Sobresaliente.

1 comentarios:

  1. Dios es un exelente anime, no es pa tomarlo a la ligera sin duda es mi favorito, un preciosa historia de ke es la amistad, si no lo han visto ke esperan

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