lunes, 27 de febrero de 2006

Si ignoramos las pésimas secuelas en cine y televisión, Los Inmortales, o Highlander en su título original, es una de las mejores películas fantásticas de los 80. Christopher Lambert no ha vuelto a tener un papel tan bueno como el de Connor MacLeod, guerrero nacido en las Tierras Altas de Escocia en el siglo XVI que descubre que es inmortal tras ser herido en una batalla. A su lado, Sean Connery como Juan Sanchez Villalobos Ramirez, "espadero mayor de su Majestad el rey Carlos I de España", según sus propias palabras, que le revelará los secretos de su condición y se convertirá en su mentor y amigo.

Todos conocemos la leyenda: los inmortales sólo pueden morir si se les corta la cabeza, y están condenados a enfrentarse a lo largo del tiempo hasta que sólo quede uno. "Sólo puede quedar uno" es una de las frases más recordadas de la historia.

Es una pena que la segunda parte intentase dar una extraña explicación a la inmortalidad de los protagonistas, o que las siguientes, incluyendo la serie de TV, nos hiciesen pensar que no había unos pocos inmortales, sino montones de ellos dispuestos a enfrentarse con todo tipo de armas de filo, en cualquier parte del mundo. Si algo queremos aprovechar de todo esto debe ser la trama principal, directa y sencilla.

Hay varios "Highlander RPG" de creación propia en internet, pero en mi opinión este es un tipo de ambientación que puede dar mejor resultado como una única campaña autoconclusiva, jugada con un sistema genérico, que como un juego por si solo. Los Inmortales puede parecer perfecto para algo de estilo White Wolf: personajes sobrehumanos, del tipo que sean, divididos en castas, enfrentados eternamente con pocos motivos de fondo. Pero si le damos la vuelta, lo contrario es más interesante. Personajes que empiecen como personas normales, descubran su inmortalidad y vivan siglos y siglos en perpetua lucha, con diferentes motivaciones (unos hacer una vida "normal", otros hacerse con el poder, etc), aprendiendo a combatir, relacionándose con las diferentes épocas y tratando de ser "el único" o por lo menos de sobrevivir.

Una campaña tipo sería aquella que comenzase por ejemplo en la Edad Media y en la que con el paso del tiempo se fuese reuniendo a los diferentes jugadores, enfrentándolos a los cambios culturales y sociales. Las diferentes subtramas pueden meterles en el centro de la política o las conspiraciones de su tiempo, haciendo que influyan en él a la vez que lo van dejando atrás, preparándose para la siguiente guerra, o el siguiente combate. Siempre en el camino hacia "la Reunión", donde se decidirá quién será el último inmortal sobre la Tierra. Algo así requiere una buena documentación histórica, pero creo que conseguiría algo bueno: recuperar la sensación épica que transmite la película.

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