martes, 21 de febrero de 2006

Películas como Tesis o Asesinato en 8mm volvieron a poner de actualidad una siniestra práctica que muchos califican de leyenda urbana: la grabación de muertes en directo para su posterior comercialización. No se trata de accidentes, escenas de la guerra, ejecuciones o acciones policiales con final trágico, sino asesinatos orquestados con el único fin de dar bien frente a la cámara, aprovechando la atracción por el morbo del ser humano. Un negocio que supuestamente mueve mucho dinero, tanto como para propiciar el secuestro de víctimas inocentes que dedicar a esta práctica macabra.

El término snuff surge en los años setenta y algunas películas de esa década, como Hardcore o la propia Snuff consiguen llevarlo al gran público, que rápidamente adopta la idea y la mitifica. Los asesinatos de la "Familia" de Charles Manson pudieron ser el detonante de esa mentalidad de "te puede pasar a tí". El horror podía llamar a tu puerta en cualquier momento, sin motivo aparente, y acabar con tu vida y la de tu familia. Se habla de que la "leyenda" de las snuff movies es tan convincente porque resulta muy cercana: nadie se pone en la piel de un asesino psicópata, lo vemos lejano y no creemos que llegue jamás hasta nosotros, sin embargo que alguien sin escrúpulos nos secuestre, torture y mate por dinero, por espectáculo, podemos hasta entenderlo (un negocio es un negocio). Es "comprensible" sobre todo en los tiempos que corren.

Lo cierto es que el público para ese material existe, porque la depravación vende como ninguna otra cosa. La televisión nos bombardea todos los días destapando casos aberrantes de palizas a indigentes, humillaciones y trato inhumano en prisiones del terror, pedofilia, pornografía infantil, mafias de trata de blancas, sucesos como el del caníbal de Roteburgo... . Con todo eso en mente y en una sociedad en la que el aburrimiento parece favorecer que se desate el lado más morboso y extremo del ser humano, lo primero que pensamos es: alguien puede pedirlo, y alguien estar dispuesto a dárselo. Bajo las capas superficiales de nuestra sociedad imaginamos un submundo clandestino en el que no hay límites e incluso las pasiones más bajas están permitidas, hasta llegar a comerciarse con ellas. Lo brutal convertido en moneda de cambio.

Para darle más combustible a nuestras sospechas, cientos o miles de personas desaparecen todos los años en nuestras ciudades (pensemos la cantidad de jóvenes desaparecidas sólo en Ciudad Juarez, el caso más conocido). ¿Dónde están? ¿Qué les ha ocurrido? Puede que unas pocas tengan nuevas vidas en otra parte, pero ¿y el resto? No es descabellado pensar que puedan caer en manos de proxenetas, violadores o traficantes de carne. O lo que es peor, que sean captadas y atraídas a una muerte terrible, bajo la mirada impasible del objetivo de una cámara, donde sus últimos segundos quedarán enmarcados entre el "acción" y el "corten".

Finalmente, y dejando la especulación a un lado, ¿existen las snuff movies? La mayoría de los investigadores del tema coinciden en indicar que no. Hay muchos ejemplos de películas con contenidos brutales, pero nunca se ha encontrado ninguna que cumpla los requisitos de una snuff: un asesinato realizado y grabado con la única intención de ser distribuido posteriormente, previo pago. Aun así nunca nos quitaremos la duda de encima.

En el juego

Este tema, por duro que sea, puede convertirse en un "elemento de terror", que de pié o trasfondo a campañas de ambientación contemporánea y realista. El mayor problema es que en la mayoría de los casos los jugadores están tan acostumbrados a la violencia que será difícil que se sientan impactados por algo en apariencia tan sencillo como las snuff movies. Lo ideal sería que se pusiesen en la piel de una persona corriente que se enfrenta a esta verdad terrible y debe asumirla, por mucho que le repugne.

Aunque muy machacada por la crítica, Asesinato en 8mm es un buen ejemplo de lo que podemos introducir en una partida de este tipo. Hay investigación, personajes "outsiders" que viven en una sociedad paralela con normas y códigos diferentes, donde la vida es una mercancía que se compra, se vende y se sacrifica. En este submundo la sensación de peligro será constante y empeorará cuando los protagonistas se den cuenta de que quien financia el snuff no es ningún deforme y pervertido rey underground, sino la aburrida clase alta de las grandes ciudades.

Al final un hombre con una cámara en una mano y un cuchillo en la otra puede provocar más escalofríos que cualquier sectario adorador de Cthulhu o un clan de vampiros al completo, y todo por pura cercanía.

1 comentarios:

  1. Otra película interesante, rodada con pocos medios pero que me gustó lo suficiente, es La cámara secreta (My little eye), en la que un grupo de participantes de un concurso en plan Gran Hermano se enfrentan al aislamiento y al miedo causado por unos productores que parecen saber mucho sobre sus vidas pasadas
    (No voy a destripar el final, aunque es fácilmente imaginable, dado el tema que comentamos... :P)
    Es corta y bien merece echarle un vistazo :)

    ResponderEliminar