jueves, 8 de diciembre de 2005

Hace años cuando no disponía de acceso a internet, la inspiración para mis aventuras (las ambientadas en la época actual o como mínimo en nuestro mundo) venía principalmente de revistas, libros, cine o televisión. Eso completado con frecuentes visitas a la biblioteca, donde investigaba sobre los lugares a visitar, fotocopiaba mapas y tomaba notas para mezclar sucesos reales con los fantásticos, con la intención de darle un tono "creíble" a las partidas.

Ahora que disponemos de cientos de servicios de noticias al alcance de un simple click, este trabajo se ha simplificado mucho. Puedes leer un artículo que te llame la atención, consultarlo en una enciclopedia online, buscar imágenes y documentación adicional e imprimirlo. No llevará más de unos minutos y todo sin salir de casa. Por poner un ejemplo, el caso de las medusas gigantes que están invadiendo los mares de Japón por causas desconocidas, con sus terroríficas dimensiones de 1.80 metros de longitud, 80 cm de diámetro y hasta 200 kilos de peso. La primera idea que viene a la cabeza es utilizarlo de alguna forma en una campaña de "La Llamada de Cthulhu", y más después de que al buscar imágenes sobre las criaturas Google me lleve a una página sobre fenónemos extraños, con sorprendentes fotografías sobre una antigua pirámide sumergida en la costa de Okinawa.

La mayor parte de las veces el encadenamiento de ideas da los mejores resultados. Mi campaña de "Los Mapas del Reino Antiguo", cuyo primer capítulo está colgado en la sección de "Ayudas", comenzó de forma casual al leer un artículo en una revista sobre el ferrocarril subterráneo que distribuye el correo en la Ciudad del Vaticano. A partir de ahí comencé a pensar si esos túneles servirían como acceso a la Biblioteca Vaticana en un posible robo... ¿y qué se podría robar? Evidentemente, los libros considerados secretos, prohibidos o peligrosos y que se encuentran bajo llave en sus archivos. Las ramificaciones que incluían la Atlántida, neonazis y la idea de una base alemana escondida en la Antártida vinieron luego, a raiz de la lectura de otros libros, incluyendo "En las montañas de la locura" de H.P. Lovecraft.

Las tramas se van enriqueciendo gracias a ese cúmulo de pequeñas cosas, anécdotas o detalles recogidos a lo largo del tiempo. No hay que desperdiciar ninguna oportunidad, puede que ahora esté preparando algo del tipo "Expediente X", pero si he visto el armario de "Las Crónicas de Narnia" y me parece un objeto interesante que usar en una aventura medieval fantástica, es lógico guardarlo para el futuro, ya sea en forma de imagen o de breve anotación.

Las buenas historias no surgen de la nada y a veces es complicado dar el primer paso hacia la creación de una, pero debemos dar gracias al bombardeo constante de información que tenemos hoy en día porque proporciona materia prima suficiente, si es que estamos atentos.

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