miércoles, 28 de septiembre de 2005

Basada en un relato corto de su sobrino, esta película supuso el espaldarazo definitivo para Christopher Nolan, más conocido ahora por "Batman Begins". Original sobre todo por su estructura narrativa, "Memento" no es la historia de una venganza, sino una reflexión sobre la memoria, la manipulación, la verdad y la mentira. Es el ejemplo de cómo una obsesión puede guiar y dar sentido a una vida, sin importar nada más. Y como dice la frase promocional: "Algunos recuerdos es mejor olvidarlos".

El montaje en flashback entrecortado y el excelente trabajo de los actores son dos señas de identidad de esta cinta. La imagen de Guy Pearce como el amnésico tatuado en busca del asesino de su mujer impresiona incluso antes de conocer el argumento y tanto Carrie-Ann Moss como Joe Pantoliano bordan sus papeles de "mujer fatal" y ambigua rata de alcantarilla. El casting es excelente para una película que se supone era de bajo presupuesto, aunque con un guión así ¿quién se negaría?

Reconozco que lo que más me llamó la atención en un principio fue la idea de mantener la memoria a base de polaroids y tatuajes. Nada define mejor la trascendencia de una misión personal como que decidas grabar permanentemente en tu cuerpo sus directrices básicas, en vez de anotarlas en una libreta, aunque corras el riesgo de perderla. Leonard, el personaje de Pearce, vive en un permanente "salto en el tiempo" que le deja perdido, sin pasado y sin futuro. Pero su determinación es tan grande que quiere estar seguro de que siempre sabrá lo que debe hacer, a quién está buscando y por qué.

Si algo se puede aprender de "Memento" (porque intentar hacer una partida inspirada en ella es casi imposible, a no ser narrativa y con excepcional guión) es que la información es poder, pero en el camino que recorremos para obtenerla las cosas pueden resultar menos claras de lo que uno desearía. Confidencias, medias verdades y manipulación son herramientas válidas en el juego cotidiano de obtener lo que uno quiere. Llegados a cierto punto, nadie puede decir qué es real... o quizá a nadie le interese.

Para finalizar, uno de los últimos trabajos de Val Kylmer, "The Salton Sea" (2002), del que tambien pensaba escribir una reseña, tiene muchos paralelismos con "Memento" (aunque las comparaciones son odiosas) sobre todo por las reflexiones que hace su protagonista. No se llegó a estrenar en cine en nuestro país, pero puede encontrarse en el videoclub. Es una recomendación personal.

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