jueves, 1 de septiembre de 2005

Tradicionalmente al hablar de familiar como entidad sobrenatural nos estamos refiriendo a una criatura demoníaca o espíritu, y la RAE lo define así: "Demonio que se supone tiene trato con una persona, y a la que acompaña y sirve". Estos seres podían o pueden adoptar formas bestiales pero también de animales. Gatos negros, cuervos o buhos (no es casualidad que todos sean oscuros o nocturnos) se han representado siempre con brujas y hechiceros, encarnando su conexión con los infiernos o con el propio Diablo.

Como idea para dar pie a aventuras tiene muchas posibilidades, sobre todo en ambientaciones de tipo histórico como Aquelarre. En los juegos medievales fantásticos como AD&D se ha interpretado al familiar de forma diferente, sin el componente religioso o místico: se trata sólamente de un animal invocado que sirve como ayuda y extensión de los sentidos del mago. Esta simplificación ha hecho que pocos jugadores se lo tomen en serio y suela ser olvidado o relegado a tareas concretas de espionaje, vigilancia, guardia, etc, con una absoluta falta de personalidad.

Algunas alternativas para dotar de más interés a estas criaturas sería convertirlas no en animales sino en espíritus que adoptan voluntariamente esa forma. Si el familiar puede variar de aspecto a medida que el mago va aumentando en poder y experiencia, se reflejará mejor el vínculo entre ellos. No será lo mismo estar acompañado por un cuervo que por un buitre leonado espectral. También pueden poseer habilidades mágicas propias, aparte de sus capacidades físicas, que aumenten a la par que las de su amo. A nivel de rol aunque obedezca órdenes ajenas debería estar interpretado por el director de juego, porque si habla, argumenta y discute se evita que se convierta en un "robot ciego". Un buen truco para diferenciarlo y hacerlo único es que tenga un nombre (o dos, uno conocido y otro secreto, como demonios y duendes), de esta forma ya no es un familiar cualquiera, sino que adquiere el estatus de personaje de la historia.

Visto todo esto, si un mago desea tener un familiar debería ser una tarea más complicada que lanzar un conjuro para atraerlo. Puede constituir el motivo de una búsqueda épica en sí mismo, por ejemplo, un comerciante que resulta ser un cazador de almas disfrazado puede requerir que el grupo realice una misión antes de entregarles al espíritu que tiene atrapado en una caja sellada. Otra posibilidad es que lo encuentren por casualidad encadenado al cuerpo de un hechicero muerto en una antigua cripta y él mismo sea el que prometa ponerse a sus órdenes si encuentran el contrahechizo que pueda liberarlo. Cuanto más le cueste al jugador hacerse con él más lo valorará y llegado el caso, más notará su pérdida.

1 comentarios:

  1. En Aquelarre las brujas y otros que han tenido tratos con el Maligno pueden tener distintos familiares, como los lutines.

    Siempre son "animales" bastante asquerosos y que en realidad sirven a Lucifer, así que podríamos decir que en caso de apuro son unos grandísimos cabrones.

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