jueves, 4 de agosto de 2005

En 1939 fue descubierto en Inglaterra el que se considera el lugar de enterramiento anglosajón más rico y espectacular del país. En el interior de un montículo en Sutton Hoo, cerca de Suffolk, aparecieron los restos de un barco del siglo VII con una cámara mortuoria en su centro. Entre otros objetos se hallaron un casco muy ornamentado, varias armas, un escudo y piezas de armadura finamente trabajadas, además de joyas, monedas de oro, cucharas y cuencos bizantinos de plata. No se encontró ningún cadáver.

En los alrededores hay varios túmulos de la misma época y los investigadores sospechan que se crearon a la vez que el principal para depositar más ofrendas para el difunto. Algunos fueron saqueados pero otros permanecen intactos y no han sido excavados todavía.

Sin duda la pieza central de la tumba y la que la identifica a primera vista en los libros de Historia es el casco. El Museo Británico realizó varias reconstrucciones y réplicas ya que del original sólo se encontraron fragmentos. Al parecer resultó muy dañado cuando el barco y la cámara en la que se encontraba se colapsaron tras pudrirse la madera. Fabricado con hierro y bronce, su diseño sugería cierta influencia escandinava y a pesar de lo poco que quedaba de él ya se adivinaba que se trataba de una obra maestra de artesanía. Una cresta con forma de dragón descendía por su centro hasta que la cabeza del animal se encontraba con otra similar que surgía de la máscara facial, la cual incluía cejas, protector nasal y bigotes. Dos defensas laterales y una trasera completaban el conjunto, cuya superficie estaba dejorada con imágenes heroicas o bélicas.

Otros artefactos del tesoro como el elaborado cierre de bolsa, joya única en su clase, las espectaculares hebillas o la espada finamente grabada dan una idea de la importancia de la persona que descansaba allí, probablemente un rey. Objetos de uso cotidiano como calderos colgantes de estilo celta, una lira o una piedra de afilar engastada en bronce como un cetro fueron también incluidos para que pudiese utilizarlos en la otra vida.

Por último, queda una incógnita: ¿qué pasó con el cuerpo? Es probable que se descompusiese totalmente debido a la acidez del terreno, pero es extraño que no quedase ninguna marca o resto. Quizá el enterramiento fue ritual y nunca hubo un cadáver en el interior de ese barco. Si estaba allí, de momento su identidad permanece en secreto... y quizá siga así para siempre.

2 comentarios:

  1. O tal vez se levantó y se fue, que no está muerto lo que yace eternamente...

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  2. Tal vez quemaron el cuerpo al estilo vikingo y enterraron el barco con las pertenencias.
    Ya que se han encontrado restos de cuerpos mucho mas antiguos cerca o en otras partes del mundo.

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