martes, 2 de agosto de 2005

No voy a hablar del libro de Dan Brown sino de la película que en nuestro país se estrenó con ese mismo nombre (directamente para videoclub, si no me equivoco) y que protagonizaba Christopher Walken como un despiadado, aunque muy carismático, arcángel Gabriel. El reparto lo completaban Elias Koteas, Virginia Madsen, Eric Stoltz y Viggo Mortensen, un plantel de lujo para una producción de este tipo.

La historia es muy simple y ya escuchada otras veces: se libra una guerra en el Cielo y los ángeles utilizan la Tierra como campo de batalla y a los seres humanos como peones en su juego. Lo más original probablemente sea que a pesar del título el enfrentamiento es entre ángeles fieles a Dios y ángeles rebeldes que desean recuperar la gracia divina a cualquier precio. Para lograrlo necesitan encontrar el alma humana más terrible que haya existido y ponerla al frente de sus ejércitos.

La falta de originalidad y la escasez de medios son superadas gracias a una narración bien llevada y a unas excelentes interpretaciones. Por encima de todos está ese arcángel Gabriel (magnífico Walken), maligno e irónico, que nos arrastra a descubrir una tras otra las piezas de su puzzle perverso. Muy recomendable para los aficionados al género fantástico.

Quizá aquellos jugadores acostumbrados a tratar con dioses arquetípicos y engendros de otros planos de existencia no se impresionen con facilidad con conceptos como Dios o el Diablo, pero si tenemos en cuenta que hablamos de creencias con miles de años de antigüedad y compartidas por millones de personas a lo largo del globo, puede ser más interesante de lo que parece. Se trata de un trasfondo tremendamente rico para ambientar historias de todo tipo, desde las más clásicas, en las que los personajes ayudan a cumplir un plan divino o infernal sin saberlo, hasta verdaderas campañas de estilo "sobrenatural religioso", interpretando ángeles, demonios, exorcistas, cazadores, satanistas o una mezcla de todos ellos.

Si alguien se decide a llevar algo así a la práctica hay varias preguntas a las que responder y que son indispensables si queremos tratar el asunto seriamente: ¿Los ángeles son materiales o inmateriales? ¿Tienen poderes extraordinarios? ¿Pueden morir? ¿Influye en ellos o en los demonios la presencia o ausencia de fe? ¿Les afecta la magia? Las incógnitas son tantas y tan variadas que darían para escribir páginas y páginas. Quizá con tiempo pueda responder a algunas y redactar una ayuda de juego sobre el tema.

Como nunca hay tiempo para todo, el camino más corto es recurrir a juegos ya editados, algunos difíciles de conseguir hoy en día:

In Nomine Satanis / Magna Veritas
Demonio: La Caída
Engel

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