domingo, 17 de julio de 2005

Siempre he pensado que el tipo de jugador al que le gusta el rol por ordenador y el que le gusta el "de mesa" son diferentes. Es normal teniendo en cuenta que las experiencias son casi opuestas: individual frente a grupal, entorno predefinido frente a entorno imaginado, reglas simples frente a reglas complejas. El PC tiene las mismas ventajas (o desventajas, según se mire) que una televisión, que son el componente visual y sonoro, con el valor añadido de la interactividad. Es una experiencia "fácil" por decirlo así, está todo hecho, sólo hace falta pulsar un botón para estar conectado y dentro de la aventura.

Visto así uno puede pensar que son dos mundos que aunque comparten temática nunca entrarán en conflicto. A ciertos niveles eso es cierto, porque es raro que alguien que lleve años en un grupo de juego lo abandone por la experiencia del ordenador. Realmente no hay color. El peligro está en todo el público potencial que absorben PCs y consolas, una gran cantidad de chavales que luego difícilmente verán al rol de mesa como una alternativa o un complemento. A la larga esto supone que el parque de jugadores no se renueve y el mercado se agote, resistiendo sólo aquellas editoriales más fuertes (y aquí es donde podríamos poner un logotipo de Wizards of the Coast).

Por si esto no fuera bastante, tecnológicamente estamos llegando a un punto en el que las carencias de los juegos de rol de PC empiezan a difuminarse. Las conexiones por internet de 24 horas al día permiten crear grupos y relacionarse, los mundos pueden ser ampliados, redefinidos o rehechos de cero por fans, con lo que siempre hay nuevas historias disponibles. Y estamos hablando de algo que podríamos decir que acaba de nacer... imaginemos cómo será la experiencia de entrar en un RPG persistente online dentro de diez años.

En realidad no temo por los juegos de rol clásicos porque su idea de fondo nunca desaparecerá. Lo que Gary Gigax descubrió en 1974 no fue "Dungeons & Dragons" sino una nueva forma de divertirse y siempre habrá gente que la prefiera antes que los gráficos en 3D, el sonido estéreo y los guiones prefijados. Lo que sí que creo es que hacen falta productos innovadores y de calidad, que llamen la atención de aquellos que busquen algo más. Porque si hay una baza con la que contaremos siempre será la de la creatividad y la libertad absoluta para imaginar, elementos que por su propia naturaleza son imposibles de encajar en los límites de una pantalla.

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