martes, 14 de junio de 2005

Va pasando el tiempo desde que vi el Episodio III y me doy cuenta de que cada vez me vuelvo más crítico con la película. Dejando al margen si es o no un buen colofón para la saga de Star Wars, me gustaría analizar un poco su estructura y la forma en la que se narra la historia, que creo que deja bastante que desear.

Si dividimos el conjunto en inicio, desarrollo y conclusión los problemas se hacen más evidentes. El comienzo es muy brusco, con personajes secundarios como el Conde Dooku o el General Grievous que aparecen y desaparecen repentinamente y sin demasiadas explicaciones. Quizá es que el director da demasiadas cosas por supuestas y por eso no se molesta en perder el tiempo en una presentación detallada.

Naturalmente estamos ante la tercera parte de una trilogía y la primera y segunda son indispensables para situarse en ésta, pero aun así si un personaje no tiene trasfondo se convierte en una "excusa de acción" es decir, aparece para hacer avanzar la historia y nada más. ¿Cuántos secundarios están ahí por razones meramente cosméticas o porque "quedan bien" en la trama? Demasiados. Hay que recordar que para que los villanos se vuelvan villanos y sintamos a los héroes como tales hay que desarrollarlos. Este es un problema que arrastra George Lucas desde el comienzo de la nueva trilogía... hace veinte años sabía cómo hacerlo pero ahora ya no.

En el arranque también se intenta mostrar las motivaciones del personaje de Anakin Skywalker. El poco éxito en este caso habría que achacárselo a Hayden Christensen y a su inexpresiva interpretación.

Pasamos a la parte media y es aquí donde un narrador se juega todas sus cartas. Hay que preparar al público progresivamente para la escalada final que nos conducirá a la resolución de la historia. No se pueden dejar cosas al azar, los personajes tienen que actuar siguiendo impulsos que entendamos perfectamente y la acción tiene que engancharnos. En este último aspecto no hay problema, Lucas domina esa parte (más o menos). Es en la conversión al lado oscuro de Anakin en la que la credibilidad brilla por su ausencia. Si ya el motivo es difícil de creer, el paso de un bando al otro es forzado y brusco, sin transición. Se supone que un hecho de este tipo es trascendental en la vida de un jedi, no algo tan sencillo como cambiar de chaqueta.

Al final nos encontramos con unos protagonistas con los que simpatizamos solo a medias y eso es peligroso para el narrador, que debe procurar que nos identifiquemos con ellos para mantener nuestra atención. Y sobre todo, para que nos importe lo que les ocurra.

Igual que el inicio, la conclusión llega demasiado rápido, aunque de forma espectacular, hay que reconocerlo. No se puede esperar más del duelo final, aunque quizá si de la primera aparición de Darth Vader, con mucho carisma desaprovechado. De nuevo se dan muchas cosas por sabidas sobre lo que va a ocurrir en el Episodio IV y siguientes, pero eso no es un fallo sino una consecuencia lógica, ésta es ante todo una película para fans.

En definitiva, el Episodio III es un buen ejemplo de lo que un buen "cuentacuentos" no debe hacer: narrar con prisas, con otra cosa en mente y sin preocuparse por oyente, o en este caso, por el espectador, que en definitiva es lo más importante.

2 comentarios:

  1. No creo que haya que tomarsela con seriedad extrema. Guion e historia son despreocupados y ligeritos, pero nunca pretendieron ser otra cosa. A mi me parece como una pelicula de cameos, pero buscando situaciones espectaculares y escenarios evocadores.

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  2. Estoy de acuerdo. A mí la película me ha pasado sin pena ni gloria. De hecho, si no fuese porque seguramente la veré otra vez cuando salga en DVD,y porque forma parte de una saga, me olvidaría de ella con bastante facilidad.

    Ya me pasó con la segunda, en la cual me daban exáctamente igual los personajes envueltos en la batalla, porque no sentía ninguna simpatía o afinidad por ellos, al estar tan poco desarrollados.

    En el episodio III ha sido lo mismo. Como bien dices, Lucas ya no sabe contar la historia.

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