sábado, 11 de junio de 2005

En 1815, la erupción de un volcán en Indonesia lanzo a la atmósfera un millón y medio de toneladas de polvo, oscureciendo la luz del Sol y haciendo que las temperaturas bajasen en todo el mundo. Este suceso, que afectó especialmente al noreste de América y al norte de Europa, hizo que 1816 fuese conocido como "El Año Sin Verano".

El clima se alteró de tal forma que hubo tormentas de nieve en Junio, las cosechas se perdieron y el hambre se extendió por el viejo y el nuevo continente. Las incesantes lluvias de Julio provocaron que un grupo de peculiares personajes tuviesen que encerrarse en una casa de campo junto al Lago de Ginebra, en Suiza, contando y escribiendo historias de terror como única diversión. Se trataba de Lord Byron, Claire Clairmont, el Dr. John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su mujer, Mary Shelley.

Fruto de aquel verano y de la inspiración proporcionada por los relatos de fantasmas surgieron "The Vampyre" de Polidori y "Frankenstein, o El Moderno Prometeo" de Mary Shelley, dos de las obras de más han influenciado a los autores de terror posteriores. Es una pena que no podamos conocer todo lo que se contaba en aquellas noches junto al fuego y que se quedó en el tintero.

Para los interesados, otras historias clásicas de horror gótico son: "Vathek" de William Bedford, "El Castillo de Otranto" de Horace Walpole, "Carmilla" de Sheridan Le Fanu, "Otra vuelta de tuerca" de Henry James o "El Horla" de Guy de Maupassant.

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