martes, 31 de mayo de 2005

(Originalmente escrito en los foros de Inforol)
Los medios de comunicación presentan los juegos de rol de la forma más sensacionalista posible porque eso es lo que más morbo causa en el espectador. Cuanta más gente mantengas pegada al televisor en los informativos, más ingresarás por publicidad, es una cuestión de números. Si para eso hay que deformar la realidad o mostrar los extremos, se hace.

Hay que dejar de pensar en los medios como en un servicio público y darse cuenta de que simplemente son empresas que buscan un beneficio. Su materia prima es la información, son traficantes de noticias y como cualquier otro, si tienen que distorsionarlas para obtener el máximo rendimiento, lo harán.

El rol es un blanco fácil porque somos una minoría, es más sencillo atacar aquello que es desconocido para el público en general. Pero no hay que pensar que sólo nos pasa a nosotros, ocurre a todos los niveles. Vende más decir que un asesinato es un "crimen racista entre bandas" que simplemente una pelea. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, muere mucha gente en el fútbol cada año y en ningún medio se habla de prohibirlo o restringirlo a los mayores de edad ¿por qué? Porque es mayoritario y conocido, la gente sabe que son hechos aislados provocados por radicales que nada tienen que ver con el deporte. Aparte de eso mueve mucho dinero, lo que le da una protección extra.

Los periodistas no lo hacen con mala intención, aunque lo parezca. En muchos casos son gente que no es experta en los temas de los que escribe y a los que no dan tiempo para documentarse, por lo que tienen que recurrir a los tópicos. En otros casos la propia línea editorial les fuerza a redactar de una forma u otra. Pocas veces hay un intento consciente de hacer daño, más bien no se piensa en las consecuencias. Mercedes Milá o Teresa Viejo son especialistas en subirse al carro de lo que "esté de moda" en el sensacionalismo y presentar reportajes tremendistas, que resaltan lo malo o los casos extremos, sin pensar en el impacto que puedan causar o la idea que se le va a quedar grabada a la gente.

Resumiendo, que todo se debe a que la información es dinero, y los que la distribuyen saben muy bien qué quiere el público: sangre, como en el circo romano. Si no la hay y para conseguirla hay que sacrificar la realidad, se sacrifica.

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