martes, 12 de abril de 2005

El peor momento al que se enfrente un personaje en una partida de "invasión zombi" será cuando tenga que salir a la calle. Si para empeorar la situación se está solo y pobremente armado, se convertirá en una auténtica pesadilla.

Imaginemos que estamos atrincherados en una casa o un piso. Al abrir la puerta ya podemos tener a alguien o algo esperándonos, aunque si no hemos llamado la atención es poco probable. Los zombis no se quedarán quietos en un lugar que parezca deshabitado. Si se tienen armas de fuego, hay que resistir la tentación de disparar desde las ventanas a los que pululen por los alrededores, porque no despejaremos el camino sino todo lo contrario. Con el ruido sólo conseguiremos atraer a más. Pasar desapercibido es el mejor seguro de vida.

En una casa llegar a la calle es sencillo, daremos un par de pasos y estaremos en el exterior, al descubierto. En un piso tendremos que superar un trago difícil: las escaleras. Cualquiera que haya visto películas de zombis sabe que el ascensor siempre es una mala idea, pero las escaleras tampoco hay que tomárselas a la ligera. un par de muertos vivientes pueden aparecer desde cualquier piso y bloquear la bajada o la subida, o las dos, obligándonos a pelear para sobrepasarlos. La ventaja para nosotros es que en un espacio reducido siempre nos enfrentaremos a pocos de cada vez, y ellos serán peores que nosotros combatiendo (al menos en teoría).

Nuestro objetivo debe ser el portal, olvidémonos de los pisos intermedios. Dentro de ellos puede haber muerto alguien y no conviene arriesgarse a liberar a un zombi o varios en nuestro bloque.

Ya en la calle tenemos que prepararnos para correr, recordando cual es nuestro objetivo. Siempre debe ser conocido, no hay que perder tiempo buscando por las calles. También tenemos que tener claro para qué salimos. Lo dijimos en el artículo anterior de esta serie, nuestras necesidades básicas son: comida, armas, equipo y un vehículo. Si se va en grupo, no hay que separarse y preferiblemente debería estar compuesto por personajes que puedan ir al mismo ritmo. En este mundo, lento es igual a muerto. Cuando salgamos, que sea cerrando la puerta tras de sí y sin olvidar la llave. En este momento probablemente ya tengamos a la vista a los primeros zombis.

Su reacción al vernos será avanzar hacia nosotros y rodearnos. Si son muchos y nos van a impedir el paso, es mejor retrocecer y esperar otro momento. Sólo hay que seguir si hay huecos suficientes entre ellos como para eludirlos. Recordemos que estamos hablando del zombi clásico que camina a paso lento. Cuando escapemos del primer grupo tendremos que esquivar a otros que haya por la calle hasta llegar a nuestro destino. Todos estos que dejamos atrás nos seguirán, así que cuando lleguemos a la tienda o armería habrá un buen número detrás. Una razón más para darnos prisa y no dejar que se nos echen encima.

Los centros comerciales son buenas elecciones no solo por la abundancia de productos sino porque es más probable que estén abiertos y sus puertas son tan amplias que es casi imposible que las bloqueen.

Para los que estén pensando que es mejor hacer todo esto en coche, no es buena idea intentar conseguir uno o querer llegar al nuestro en la primera salida. Hay que estudiar la densidad de la "población zombi" y ver si podríamos maniobrar entre ellos lo suficiente como para que merezca la pena ir en cuatro ruedas. A no ser que dispongamos de un vehículo pesado y bien protegido, algo entre un 4x4 y un camión, chocar contra media docena de muertos vivientes puede estropearlo sin remedio.

En el centro comercial probablemente habrá zombis "haciendo la ronda" así que conviene jugar con la estructura de pasillos para despistarlos y coger lo que busquemos sin complicaciones. Para salir elegiremos un sitio diferente al que entramos, si es posible, y volveremos a casa de la misma forma, por calles diferentes para no encontrarnos con ninguna aglomeración o emboscada.

Dicho así parece muy fácil pero ¿qué pasa si nos acorralan en el supermercado? ¿Y si acabamos en un callejón sin salida? ¿Y si encontramos a otros supervivientes? Lo veremos más adelante.

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