viernes, 8 de abril de 2005

Imagina que has sobrevivido al virus. Te encuentras encerrado en tu casa, viendo a través de la ventana como por la calle vagabundean zombis que atacan a cualquiera que se atreva a asomarse. Puede que incluso haya alguno aporreando tu puerta, así que atrincherarse, solo o con familiares, amigos o vecinos, es una opción lógica.

La primera pregunta será ¿qué hacemos ahora? Con un virus de acción lenta es posible que la televisión siga emitiendo y el Gobierno dé recomendaciones a la gente atrapada, informando sobre zonas seguras, puntos de encuentro, rutas de escape, etc. Si el virus es rápido quizá no quede nadie para ayudar, las comunicaciones se cortarán igual que el agua, el gas y el suministro eléctrico. Cualquiera se dará cuenta de que permanecer quietos es morir lentamente en una ratonera. Habrá que salir, buscar agua y comida, armas, herramientas, un vehículo... como mínimo para sobrevivir ahora y para tener una serie de recursos con los que planear el siguiente movimiento.

Para buscar comida, las casas o pisos de los alrededores no son buenas alternativas, porque quién sabe qué puede esconderse dentro. Habría que olvidarlo hasta que sea el último recurso. El primer objetivo, aprendido de las películas, serán los centros comerciales. Grandes, bien surtidos, con una vista clara del entorno para no caer en encerronas... . Es una lástima que todo el mundo piense lo mismo. Para cuando lleguemos puede que ya esten saqueados completamente. Si han pasado varios días o semanas desde el "primer contacto" ya no quedarán productos perecederos y al final habrá que echar mano de cualquier cosa. Algo es algo. A la larga serán más valiosas las pequeñas tiendas de barrio, cerradas y aisladas, que cualquier supermercado.

Pero antes de "hacer la compra" hay que llegar físicamente allí. Volviendo al punto de partida, la casa o piso en el que estamos escondidos... ¿cómo nos preparamos para salir? Para defendernos siempre podremos encontrar cuchillos de varios tamaños, poco efectivos pero útiles en situaciones límite, y algo con lo que improvisar una porra o garrote. Los más afortunados pueden tener una escopeta de caza, pero la mayoría estarán contentos con un bate o una tubería de plomo. Ropa y calzado cómodo para correr y ya estamos listos.

Hay que ir con una idea clara del sitio y de lo que se quiere coger. Lo más normal, una tienda en la que conseguir algo de agua embotellada y comida en lata, en primer lugar. Segundo una ferretería para linternas, pilas, un hornillo... . Saco de dormir, cuerdas y equipamiento parecido se puede conseguir en tiendas de deporte o aventura. Si se tiene coche, se le puede hacer una visita para ver en que estado está, pero solo si está aparcado en el exterior, porque un parking subterráneo puede ser una trampa mortal.

¿Qué nos encontraremos? ¿Cómo reaccionar? Lo veremos en detalle más adelante.

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