lunes, 11 de abril de 2005

The Bourne Supremacy o "El Mito de Bourne" como se tradujo en castellano, es una entretenida película de espías con dos atractivos principales: el trabajo de investigación que realiza el protagonista y las persecuciones en las que se ve envuelto. Ya en la primera parte de esta saga, The Bourne Identity, Matt Damon exhibía sus dotes de piloto con un Mini para escapar de la policía.

Como decía un amigo, las persecuciones de coches en las películas europeas "quedan mejor". Ésta no lo es, pero gracias a estar ambientada en parte en Alemania y Rusia, lo parece. Nada que ver con el limpio estilismo de James Bond, aquí los vehículos derrapan, patinan, reciben golpes, hacen trompos y se destrozan, quedando casi tan maltrechos como el propio Jason Bourne.

Si queremos incluir persecuciones en nuestras partidas, primero hay que saber si nuestro juego las tiene incluidas en las reglas... si no es así, o no se ajustan a lo que queremos, podemos recurrir a clásicos como Car Wars (de tablero) o GURPS Autoduel.

Yo utilizo un sistema propio, desarrollado para mi adaptación de la película Un Trabajo en Italia (un clásico de las películas de atracos) publicada en NoSoloRol. A grandes rasgos consiste en definir un recorrido y asignar a cada curva o recta una dificultad, una distancia a ganar o perder y un daño estructural. Los coches salen con una distancia inicial separándolos y a medida que atraviesan calles y plazas se van haciendo chequeos de conducción contra las diferentes dificultades. Si se acierta la tirada se gana la distancia indicada en cada tramo, y si no el coche recibe los puntos de daño estructural.

Si a eso sumamos que cada modelo de coche tiene unos puntos estructurales, unos bonificadores a la conducción y otros a la distancia ganada por su velocidad, tenemos unas reglas para persecuciones sencillas pero efectivas. El director de juego puede aplicar otros bonificadores o penalizadores por lluvia, tiroteos en marcha, peleas en el interior de los vehículos... según se desee.

Ahora solo queda ver The French Connection (1971) y Bullitt (1968) para ambientarse y estamos listos para salir a la carretera.

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