martes, 5 de abril de 2005

La Lanza del Destino vuelve a estar de actualidad gracias a una aparición estelar en la película Constantine. Este objeto, a caballo entre lo mitológico y sagrado, tiene el supuesto poder de garantizar la victoria al que lo posea, y ha sido codiciado por césares, emperadores y líderes de todas las épocas.

De la "lanza" solo queda en realidad la punta, partida en dos y unida con dos fundas, una interior de plata y otra exterior de oro, ambas grabadas. En el centro de la punta hay anudado con alambres de plata otro objeto, con apariencia de clavo estilizado. Su propietario original fue el legionario romano Longinos, que segun la tradición asestó el golpe que estaba profetizado en el costado de Cristo en la cruz. Este hecho fue el que convertió a la Lanza del Destino en un artefacto de valor incalculable, similar al Santo Grial.

Como todo objeto legendario, la lanza tiene una historia larga y tempestuosa. Se dice que fue llevada por Longinos hasta su muerte, momento en el que pasó a otro legionario romano, Mauricio, jefe de la primera legión cristiana. Su nombre aparece todavía inscrito en la funda interna de plata. A partir de ahí al parecer fue utilizada por varios césares romanos, emperadores y reyes hasta llegar a Carlomagno, que la usó para legitimar su Sacro Imperio Romano.

Finalmente la lanza terminó en Viena tras un intento fallido de Napoleón de apoderarse de ella. Permanecería en un museo hasta 1938, año en que Adolf Hitler anexionó Austria al Tercer Reich y mandó trasladarla a Nuremberg. Hitler conocía su historia y anhelaba poseerla, junto a otras reliquias, porque esperaba que le ayudasen a lograr la victoria. Escondida en un bunker para protegerla de los bombardeos aliados, la lanza fue finalmente recuperada por un soldado americano en los últimos días del nazismo. Actualmente ha regresado a Viena, donde permanece en la vitrina de un museo, aunque hay quien duda que sea la lanza original. Se ha acusado a las SS de sustituirla por una copia para ponerla a salvo o a los americanos de no devolver la verdadera a Austria al final de la guerra.

Aunque nunca se ha dado permiso para realizar una prueba con carbono-14, los últimos análisis que se le han realizado apuntan a que el objeto que se guarda en Viena no fue creado en el siglo I, sino más bien en la época de Carlomagno. Otras partes, como el clavo central o las fundas, son de periodos diferentes, pero ninguno que se sepa se remonta a la época de Jesucristo.

Sea como sea, la Lanza del Destino sigue perteneciendo a la historia y despierta todavía la imaginación de investigadores, escritores y directores de cine.

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