martes, 26 de abril de 2005

La serie de películas sobre Blade no es una gran muestra del cine de vampiros, pero si hay que rescatar una de la trilogía, sin duda sería la segunda. La primera es interesante pero no se le pueden perdonar ciertas cosas, como los vampiros a la luz del día o la pelea final. "Blade: Trinity" tiene un guión, unos personajes y unos diálogos tan malos que casi no merece la pena ni reseñarla. Nunca había visto a Wesley Snipes tan inexpresivo, acartonado y fuera de su papel (y eso que tampoco es tan difícil hacer de cazador de vampiros implacable).

Así que nos queda Blade II, en la que se nota el toque gótico y el amor por el cine fantástico de Guillermo Del Toro. Lo peor de esta película es la "resurrección" de Whistler y lo mejor la manera en la que se retrata la sociedad vampírica, mucho más oscura y aristocrática que en la primera. Es una pena que Del Toro no dirigiese también la tercera parte y llevase a cabo el guión del que había rumores: Blade enfrentándose a los vampiros cuando el mundo ya ha sido esclavizado por ellos.

Esta idea del "imperio de los vampiros" es la que más me gusta, porque da la vuelta a todo lo que estamos acostumbrados. Con los chupasangres infiltrados a todos los niveles de la sociedad ¿qué les impediría un día convertir, suplantar o extorsionar a los líderes mundiales? Podrían controlar ejércitos, empresas, medios de comunicación... el vuelco de poder sería tan repentino y brutal que pocos podrían reaccionar, y los que lo hiciesen correrían el riesgo de ser borrados del mapa. Sería un régimen totalitario, que funcionaría como lo han hecho tantos otros en la historia.

La mayoría de los humanos no notarían un cambio en sus vidas más allá de la pérdida de libertades. Algunos serían esclavizados como ganado, pero no tantos como para que se formase un gran revuelo. Habría campos de "confinamiento" para los individuos más problemáticos y se instaría a la población a colaborar y señalar a los miembros de la resistencia. La élite económica y política sería convertida o sobornada y abogaría por la tranquilidad y el colaboracionismo.

En un mundo de este tipo, el número de vampiros aumentaría alarmantemente, empeorando a medida que pasase el tiempo y fuesen ganando confianza. Sin oposición ni temor a ser descubiertos las "conversiones" se dispararían, y los veteranos se rodearían de sus pequeñas cortes de "hijos" para reclamar una pequeña parcela de poder. Para los humanos las noches serían verdaderos reinos de terror, con un toque de queda autoimpuesto para evitar caer en manos de renegados en busca de sangre fácil.

Un bueno momento para recurrir a Blade, o a cualquiera que se atreva a meterse en su pellejo. Se podría preparar una buena campaña con esta ambientación, si alguien se anima... .

1 comentarios:

  1. Hace tiempo vi un trailer de una película que se estrenaba en usa.
    Una tierra alternativa, donde había un imperio de vampiros, y humanos viviendo juntos, y un psicopata vampiro hace de las suyas.
    Lo raro es que no recuerdo que la hayan estrenado en España.
    Además tenía pinta de victoriana la peli.
    ¿La conoces?

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