lunes, 22 de noviembre de 2004

El verdadero desafío

La novela "Los mil orcos" de R.A. Salvatore o la batalla de Aragorn contra los uruk-hai en Amon Hen narran el tipo de enfrentamiento que ningún jugador querría protagonizar... pero que a cualquiera le llenaría de orgullo contar, si sobrevive. El "yo contra todos" es la máxima expresión de lo épico, sobre todo si se hace por una razón crucial, como proteger la huída de Frodo.

Para preparar algo así, primero el jugador no debe subestimar al enemigo. En AD&D es difícil no tomarse a la ligera a un orco, porque el sistema de niveles, o más bien el de monstruos sin niveles, lo fomenta. A ojo ya se sabe que enemigos caerán con un par de espadazos y cuales no. En teoría eso debería hacer que los enfrentamientos fuesen espectaculares, pero la realidad es que los trivializa y los convierte en puro trámite.

Personalmente creo que no debería existir esa distinción entre personaje y monstruo, a nivel de estadísticas. Lo que da interés a las escenas de acción es que los enemigos puedan ser del mismo nivel o usar las mismas tácticas que los jugadores. Y que conste que no recomiendo crear hordas de trasgos equivalentes en poder a los aventureros, sino controlar que realmente exista un reto en la aventura.

Lo épico no es machacar a decenas de enemigos que se sabe son inferiores a uno mismo, sino aguantar y salir victorioso en una batalla en la que te juegues la vida. En el caso de los orcos de Amon Hen, está claro que Aragorn es mejor combatiente, pero su superioridad numérica es abrumadora. Aun así, el héroe se queda y combate, al igual que Boromir, aunque en su caso la pelea termina con la muerte. Una muerte heroica y para recordar, nadie puede discutirlo.

Evidentemente, no hay que poner a los jugadores en una situación tan al límite, en la que solo se pueda elegir luchar y la recompensa parezca una lápida y un epitafio cantando sus hazañas. Lo que mejor funciona es que el acontecimiento llegue y sean aquellos con madera de héroe, que siempre los hay, los que se ofrezcan voluntariamente. Si los guerreros del grupo deciden cubrir la retirada del resto enfrentándose a los goblins en el único paso del desfiladero, adelante, en eso consiste el desafío. Eso será lo que recuerden más adelante, cómo resistieron codo con codo, con cientos de cimitarras, lanzas y flechas envenenadas golpeando sus escudos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada