jueves, 21 de octubre de 2004

Cualquiera que escuche esa palabra sabe a qué nos referimos. Esos humanoides grandes y brutos, astutos y malvados, que forman el grueso de los ejércitos del Señor Oscuro. La mayoría de los libros y juegos de fantasía los han adoptado porque resultan una imagen perfecta para representar la amenaza de la maldad extendiéndose por el mundo. Son el brazo ejecutor, la mano que arrasa y el puño que golpea.

Los orcos tal y como los conocemos son creación de Tolkien, pero su nombre viene de mucho más atrás. Él mismo reconoció que había adoptado la antigua denominación (sajona o latina, eso no queda muy claro) para "demonio". También hay otras referencias: "Orc-néas" es el nombre de la raza a la que pertenece Grendel en el poema mitológico Beowulf, "Orcus" es uno de los nombres alternativos para Plutón o Hades, el dios de los muertos, en el panteón romano. En otras leyendas aparece como un monstruo marino. De lo que no cabe duda es de que la imagen actual que tenemos, a medio camino entre el goblin y el ogro, se la debemos a J.R.R. Tolkien y "El Señor de los Anillos".

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